Queremos lucir lindas, atractivas, llamar la atención, nos valoramos por nuestro aspecto físico, por la manera en que lucimos
Este puede parecer un hábito muy común y natural sobre todo entre las mujeres, pero ¿qué pasa cuando no estás contenta con tu apariencia física? ¿Qué pasa cuando pensás que estás muy gorda, que no sos lo suficientemente linda, lo suficientemente alta, lo suficientemente atractiva? ¿Cómo te hace sentir esto? Seguramente no muy bien. Si este es tu caso, seguí leyendo, tengo buenas noticias para vos.
En lugar de darte los últimos tips de belleza o recetas para verte más bella y atractiva, te voy a animar a que seas feliz tal como sos, ahora. Sí, como lo estás leyendo
No hay nada que cambiar, no hay nada que "mejorar" en tu aspecto, no hay nada malo en vos, sos bella y perfecta tal como sos y son tus creencias sobre lo contrario lo que pueden hacerte la vida difícil
Y no estoy diciendo que no cambies algunos aspectos tuyos si querés; lo que te digo es que revises los motivos que te llevan a querer cambiar si no te gustás tal como sos.
Empezá por prestar atención a los pensamientos que rondan tu mente, cuando te decís que estás gorda, que deberías ser más alta, o tener la nariz más espigada
Algunos pensamientos habituales pueden ser: "No soy lo suficientemente buena tal como soy", "me tengo que parecer a los demás para gustar", "si luciera como esa modelo, sería feliz", "si estuviera más delgada, sería feliz", "necesito gustarle a los demás para sentirme bien conmigo misma", "necesito la aprobación y admiración de los demás"
Estos pensamientos que pueden parecer "verdades irrefutables", pueden hacerte sentir muy mal e impedirte justamente eso que tanto querés: ser feliz. Una vez que has identificado las principales creencias, el siguiente paso es cuestionarlas para descubrir cuál es la verdad. Podés usar diversas técnicas para trabajar con tus creencias, la que yo te recomiendo son unas simples preguntas, inspiradas por Byron Katie, autora del bestseller "Necesito tu amor, ¿es verdad?" (en inglés).
En busca de la verdad
Por ejemplo, cuestionemos la creencia "Necesito que me consideren hermosa para sentirme bien conmigo misma".
¿Podés saber que es verdad con absoluta certeza que necesitás que los demás te consideren hermosa para sentirte bien? ¿Alguna vez te lo habías cuestionado?
¿Cómo te sentís y actuás cuando creés que necesitás que los demás te consideren hermosa para sentirte bien? Tomá nota: seguramente insegura, ansiosa, presionada por lucir bella. Eso te lleva a compararte constantemente, a querer lucir como otras, y "mejorarte" para encajar en los estereotipos de belleza. Te criticás y te hacés sentir como si algo no estuviera bien. Puede que te aísles, te retraigas. No podés disfrutar de ser quien sos, ni de tu vida, porque estás demasiado pendiente de lo que los demás piensan de vos.
¿Cómo te sentirías y actuarías si no tuvieras el pensamiento de que necesitás que te consideren hermosa? Quizás te quitarías un peso de encima, te relajarías en presencia de otras personas, no estarías pendiente de la opinión de los demás, te sentirías más libre para pasarla bien, para disfrutar, para ser vos misma.
Si respondiste estas preguntas con honestidad, quizás has podido comprobar que tu estado de ánimo varía con ese pensamiento y sin él. Con el pensamiento hay ansiedad, tensión, estrés, y sin ese pensamiento hay más disfrute, más libertad para ser vos misma. ¿Notás cómo tu bienestar no depende de la opinión de los demás, sino de las creencias que tenés en este momento? Esto es una buena noticia, porque no podés controlar lo que los demás opinen de vos, pero sí cómo te sentís al respecto y esta es una gran liberación.
A la inversa
Byron Katie también recomienda invertir el pensamiento original, esto nos permitirá ampliar la mente y ver otras opciones que no habíamos visto antes. Hay varias maneras de hacerlo.
Empezaremos por invertir el pensamiento hacia lo contrario.
"No necesito que me consideren hermosa para sentirme bien conmigo misma". ¿Podés encontrar ejemplos reales en tu vida de que esto puede ser verdadero? Por ejemplo, observá los niños muy pequeños que todavía no han "asimilado" las creencias de los adultos: no están pendientes de lo que sus compañeros de juegos piensen de su aspecto, ni están pensando en cómo lucen sus compañeros. Son y se sienten perfectos tal como son, enfocados en jugar y disfrutar del momento.
Otro pensamiento contrario podría ser:
"Necesito que me consideren hermosa para sentirme mal conmigo misma". Buscá ejemplos. ¿Podés ver cómo te sentís mal cuando lo que valés y tu bienestar dependen de las opiniones de otras personas que no podés controlar? ¿Te das cuenta de lo agotador que puede ser vivir en función de las opiniones ajenas? ¿La presión que eso te hace sentir?
Es bueno también invertir el pensamiento hacía nosotros mismos:
"Necesito considerarme hermosa para sentirme bien conmigo misma". ¿Te das cuenta de que si te considerás hermosa tal como sos, con tu sobrepeso, tu estatura, la forma de tu cuerpo, con lo que sea que te moleste ahora, si te consideraras hermosa, te sentirías igualmente feliz? ¿Podés ver cómo, si dejaras de compararte con los demás, podrías valorarte tal como sos y reconocer la belleza de tu individualidad, incluso aunque los demás no lo vean? ¿Podés visualizarlo? ¿Podés ver que para sentirte bien, segura y confiada no necesitás cambiar ni controlar las opiniones de los demás, sino cuestionar tus propias creencias sobre vos misma
?
En lugar de poner tanta energía y desgastarte en conseguir la aprobación de los demás, usá esa energía en cuestionar todas las creencias sobre tu aspecto y redescubrir y valorar lo única y bella que sos, y eso te hará sentir bien. Es posible que tengas que cuestionar muchas comparaciones, estereotipos y creencias, pero vale la pena. Si vos misma no reconocés y valorás tu propia belleza, y te aceptás tal cual sos, ¿cómo podés esperar que otros lo hagan? Empezá por vos misma: te lo agradecerás.
No podés controlar lo que los demás opinen de vos, pero sí cómo te sentís al respecto y esta es una gran liberación.
Por: Sandra Iozzelli - sandra@liberatuestres.com