¿Amigo, le podés dar tu lugar a la señora?

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Llegar a Asunción por las rutas principales a las 6 de la mañana es como tratar de pasar una sandia por un agujero del tamaño de un limón. ¡Todo Paraguay tratando de ir al trabajo, al cole o la facu en el mismo horario! Por eso, el viaje en ómnibus se vuelve un infierno y el único consuelo es sentarnos. Pero existe una jerarquía que debemos respetar, de manera que no vas a ver un colectivo lleno de mujeres paradas mientras que todos los hombres están sentados.

La lástima, el respeto y la caballerosidad tienen horario. A las 12 del mediodía, los hombres no solo dejan a las chicas sentarse primero, sino que se levantan de su silla para otorgarle su lugar. Pero la situación es totalmente diferente a la mañana, cuando hay una lucha de todos por igual y el más vivo es el que se lleva el premio: la posibilidad de dormir todo el camino.

Para conseguir el asiento lo más común es hacer el esfuerzo de caminar hasta la parada, pero si esto no resulta, ¿qué hacer? Si sos mujer, debés colocarte en un área donde todos sean muchachos, y entonces si alguien se para, te corresponde su lugar por jerarquía. Los hombres pueden trasladar la clásica arma conquistadora de chicas: llevar a un tierno niño en tus brazos; pero en este caso será esperando a que te cedan el asiento.

Otra táctica es ver si hay profesores o alumnos de colegios cercanos y colocarte frente a ellos, pues se bajan primero que vos y si venís a Asunción te aliviará al menos la mitad del camino. A las chicas les ayuda usar armas, como el sensual escote, para que un noble caballero se apiade de ellas.

Tal vez lo más fácil sería embarazarte, romperte un brazo, o esperar a cumplir unos 70 años para que tengas la posibilidad de que te den el famoso “asiento reservado”. La mayoría seguirá soñando con el metrobús que al tener los asientos llenos cerrarán sus puertas e irá directo a Asunción.

Por Lía M. Barrios (18 años)