Analfabetos o charlatanes, políticos los hay de toda laya

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Mientras un politiquero da clases de oratoria, te pinta el país de las maravillas y mete mano en los bolsillos del pueblo; otro colgado de la lista sábana se ganó una banca en el Congreso, no hila ni dos frases, pero ahí está cobrando cada mes su “sueldito”. Como se ve, personajes de la administración pública los hay de toda laya, incluso actores pornos.

Sentado en el Senado con las manos recostadas en su amplia barriga “trabaja” un representante del pueblo, le baja unos sandwichitos y con la boca llena trata gua’u de erradicar la pobreza como promete durante la época electoral. Agotado, luego de unos minutos de sesión, va a descansar manejando su auto de lujo, después al dar una entrevista declara que él y sus honorables compañeros están haciendo lo posible para solucionar las problemas del país.

¿Quién conoce a aquel tipo? Había sido es diputado, pero jamás movió un dedo, excepto a la hora de cobrar el dinero que el pueblo le provee; este personaje es otro de los protagonistas de la escena política, pese su fantasmal administración. Muchos de estos son los que entran colgados de alguna lista sábana.

El más popular, y quizá muy querido, es el famoso parlanchín y ñe’e˜ re’i, quien en los discursos conmueve hasta las lágrimas a sus seguidores, pinta el país de las maravillas mientras priva del pan a un pobre.

Para muchos es simpático ver a un senador o diputado haciendo el ridículo cuando se traga algunas “s” o trata de hablar inglés. Pero en realidad, ese analfabeto es quien se ríe a carcajadas, porque los que se burlan son quienes lo dejan seguir en el poder y, para colmo de males, lo sustentan económicamente.

Se suma otra clasificación de politiquero, la del “actor porno”, protagonista del video en el cual el “capo” no está con una, sino con dos señoritas. Casualmente, esa grabación se dio a conocer cuando la atención de los medios estaba centrada en los sueldos exagerados de algunos funcionarios públicos.

¿Para cuándo el cambio? Reclaman los ciudadanos, sin embargo, para que las autoridades den un giro, la gente también debe hacerlo, porque la clase política que tenemos es la que permitimos que esté al mando.

Por Ayelén Díaz (18 años)