Es un proceso largo por el que se pasa para convertirse en un físicoculturista, pues no es solo bajar la panza con algunos ejercicios. Ángel cuenta que lo más importante es definir o marcar los músculos y, para ello, son necesarias una buenísima alimentación y mucha disciplina.
“Yo vivo con mi táper, llevando mis propias comidas”, dice y, a la vez, asevera que prácticamente ha dejado de lado las salidas con amigos, el “chupi” y otras actividades que puedan afectar a su rutina de entrenamiento. Para la competencia Míster Paraguay 2015, se preparó durante un año y siete meses.
“El apoyo que se debe recibir por parte del instructor y el nutricionista es fundamental; solo no se puede”, indica. Durante la primera etapa se sigue una alimentación para ganar peso, según el joven. Dos meses antes del concurso se hace la llamada “dieta de definición”, en la que se come menos para que se marquen aún más los músculos. “A veces tenía que desayunar solo 80 g de pollo”, afirma.
Al ser consultado sobre el "pichi" o la inyección, comenta que su uso está permitido, pero conlleva una gran responsabilidad. “Los jóvenes la usan como moda y no para el deporte”, señala Ángel, y asevera que si se tiene un mal concepto de ella, es porque la gente no se cuida. “Es lo mismo que si consumís medicamentos y salís a tomar; así te va a golpear tu estómago, hígado o riñón”, comenta.
Además de estar totalmente depilado, con la pintura adecuada y el tipo de slip requerido, Ángel tuvo que presentar una coreografía en el concurso. “Podés tener un físico grande y definido, pero si no posás bien, no te sirve”, apunta. Por último, cuenta que lo más difícil de marcar para él fueron las piernas, tanto que “entrenaba hasta el vómito”.
Por Lía M. Barrios (19 años)
