Por José Riquelme (19 años)
A los 13 años se propuso ser un participante activo de la sociedad. Fue así como formó parte del Movimiento por la Obtención del Boleto Estudiantil (MOBE), que más tarde pasó a llamarse Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes). Tenía un objetivo claro: hacer política para ir hacia el cambio. “La juventud está llamada a involucrarse en las decisiones importantes que se toman en nuestro país; nuestras opiniones también valen”.
Hace cuatro años se incorporó al Partido Comunista Paraguayo, y por la elección que tomó dice: “Creo que los ideales del Partido Comunista son más humanistas que los de otros partidos porque trabaja realmente por el bien común. Yo no quiero que mañana mis hijos sufran; todos queremos ser felices y no solo unos cuantos”; y remarca: “Solamente es posible ser felices juntos”.
Muchos mitos giran alrededor del comunismo según Fabricio. “La gente cree que los marxistas somos ateos, apátridas, antifamilia, comeniños; peores que el demonio. Sin embargo, no es así. Algunos piensan que nosotros pregonamos la lucha de clases, cuando que no queremos que haya clases sociales”.
Entre sus mayores referentes, menciona a Derlis Villagra, Carmen Soler, Elvio Romero, Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro, Carlos Marx, Federico Engels y Ananías Maidana.
Por otra parte, sostiene que hay un desafío para la juventud de hoy: Meterse en la política. “Ya sea desde los centros estudiantiles o dentro de un partido político, lo importante es participar para que nos oigan”.
A modo de despedida, Arnella deja un consejo a los jóvenes: dudar de lo que absolutamente es así.
“Tenemos que desconfiar de todo para investigar lo que pasa y luego organizarnos. También es importante militar en un partido político. De esta forma, podremos lograr el cambio”, concluye.
