Una de las cosas más curiosas de las chicas es la indecisión, por ejemplo, cuando le dice a su novio “mi amor, vamos na a alguna parte, estoy kaigue” normalmente decide tirarle la pelota al chico para que elija el lugar. Luego de mucho pensar, finalmente su pareja le propone un sitio, y es en ese momento cuando ella empieza con las quejas de “no, demasiado lejos ya es” o “ahí ko siempre nos vamos”.
Otra particularidad son sus cambios de humor, muchas veces ocurre que una chica puede pasarse el día entero con la frase“te quiero” para después, de la noche a la mañana, empezar a preguntarte cosas como “¿por qué no me mensajeas más?” o “¿por qué no me saludaste hoy?” y llegar incluso a reclamarte “me abandonaste”, cuando solo 24 horas antes habían estado juntos riéndose.
A la hora de prepararse para una salida, las diferencias entre el sexo femenino y masculino son enormes. El novio normalmente no tarda en decidir qué ponerse; una remera, un jean, un buen champión y listo. Para la mujer, sin embargo, es todo un ritual elegir su ropa, porque antes de encontrar lo que le gusta se prueba todo lo que guarda en su ropero, y de esa manera la espera de su pareja se hace infinita.
Para un hombre, tratar de entender a una mujer es una batalla perdida, lo que sucede principalmente es que para nosotros hay muchas cosas que no son demasiado importantes y que para una chica sí. Es por esa razón, que lo único que nos queda, si estamos en pareja, es tratar de concentrarnos en el amor que le tenemos y no tanto en lo complicada que es, ya que, como dijo Oscar Wilde: “a las mujeres hay que amarlas, no comprenderlas”.
Por Rubèn Montiel (19 años)
