13 de mayo de 2026

Picazón, olor distinto o infecciones “que vuelven” no siempre son mala higiene: a menudo hablan de un ecosistema interno. Entender la microbiota vaginal —y el papel clave de los lactobacilos— ayuda a cuidar la salud sexual sin culpa ni mitos.

La caída del deseo sexual femenino suele leerse como un problema “de pareja” u “hormonal”. Pero ansiedad y depresión —por sus síntomas y por sus tratamientos— alteran el circuito del placer, la excitación y el vínculo. Entenderlo cambia el abordaje.

Cuando a una mujer le proponen una ooforectomía —extirpar uno o ambos ovarios— es común que escuche dos mensajes opuestos: que “no es nada” porque “los ovarios ya no sirven”, o que “te arruina la vida”. Ninguno de los dos es cierto.

La deficiencia de hierro, el trastorno nutricional más prevalente a nivel global, afecta desproporcionadamente a mujeres en edad reproductiva. Este silencioso enemigo, si no se detecta a tiempo, podría mermar la energía y calidad de vida de millones.