Muchos conocen a grupos como Bon Jovi, Def Leppard o Whitesnake, pero no tantos a Steelheart, y no es por un motivo menor. En inicios de la década de los 90, cuando este comenzó a sonar más fuerte, con temas como Everybody loves Eileen o Sheila, durante una presentación, exactamente en 1992, al vocalista Miljenko Matijevic se le cayó una columna de hierro que formaba parte del armazón del escenario.
Las consecuencias no fueron leves. Mike, como también es llamado, se lesionó la espina dorsal, se rompió la nariz, los pómulos y la mandíbula; lo que lo dejó en reposo por un buen tiempo. Luego de esto ya nada fue lo mismo, porque, primeramente, la banda estuvo inactiva varios meses y, además, los integrantes originales de Steelheart nunca volvieron a actuar juntos. Son pocos los grupos que consiguen lograr éxito sin los músicos que inicialmente lo conformaron y llevaron a la fama.
Se puede decir que sin esta mala jugada del destino o de cual sea la fuerza que provocó aquello, la banda de Matijevic trascendería y sería tan conocida como muchas de sus contemporáneas. Basta con escuchar una canción como la clásica She’s gone, que estremece los sentidos y provoca en tu mente la pregunta: ¿puede ser posible que alguien cante de esa forma? La voz de Miljenko es, definitivamente, un shock musical.
Según los fanáticos de rock, el vocalista de Steelheart es uno de los mejores de los 80 y 90, ya que su voz llega a notas inalcanzables para cualquier otro cantante. El 19 de mayo, en un bar céntrico, tendremos la oportunidad de ver algo más que a un virtuoso artista; a un vencedor. Los conciertos pequeños como este también pueden convertirse en recitales mágicos y anecdóticos.
Por Ayelén Díaz Chaparro (18 años)
