Caminata Zen

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Algo tan simple como caminar puede llevarte a recuperar la tranquilidad y la concentración. La caminata Zen se realiza una vez a la semana, 10 a 15 minutos, pero la gente la puede practicar una vez al día o día de por medio. Para saber qué modifica en nuestro interior charlamos con un instructor, quien comenta sobre la búsqueda que impulsa esta disciplina.

El ingeniero Carlos Maidana, instructor de caminata Zen, práctica oriental del Templo Budista Fo Guang Shan de Asunción, informa sobre esta actividad que tiene el aval de la cultura milenaria china.

–No se recomienda practicar más de 20 minutos por vez; se trata de una caminata lenta, ideal para quienes sufren de cansancio y estrés. Los que son hiperactivos podrán imprimirles mayor rapidez a sus pasos.

Los caminantes descalzos marchan sobre cantos rodados pequeñitos que –asegura– no te hace daño y actúa como digitopuntura. Los que tienen las plantas de los pies muy sensibles pueden llevar medias o calzados, pero la persona no tiene que hablar, solo respirar; el movimiento es lento y puede acompañar una música tranquila. Tampoco se mira a los otros, la respiración es suave y profunda.

–¿Cuál es el objetivo de la caminata Zen?

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–Significa meditación de pie o andando, es un método de ejercicio inteligente que constituye una herramienta esencial de trabajo en todos los niveles: físico, emocional, mental y espiritual.

Se presta atención a cada parte del pie que apoya en el suelo (talón, arco, almohadilla, dedos) y muy lentamente se empieza a levantar un pie para efectuar un paso de manera exageradamente lenta. Prestar atención a la sensación de vacío al elevar el pie del suelo, a los movimientos, al equilibrio, y lentamente lo llevas al suelo realizando el apoyo muy poco a poco. El caminante tiene los ojos abiertos, la vista se dirige hacia el suelo, dos a tres metros hacia delante. Respira y relaja los músculos mientras hace el ejercicio. Empieza con un pie delante y otro detrás, como si ya estuvieras caminando. Al final cierra los ojos y nota en el cuerpo las sensaciones.

–¿Quiénes pueden realizarla? ¿Es preciso ser budista?

–Cualquier persona de cualquier edad y sexo lo puede realizar, sea o no budista y tenga o no experiencia en meditación.

–¿Por qué necesitamos conectarnos con nuestro interior?

–Conectamos con nuestro interior para la toma de conciencia individual; el sentir se torna experimental, no como una idea, sino como una vivencia. La posibilidad de autogestionar nuestra respiración, mente, emociones y enfocar la vida paralelamente a los más altos fines, aquellos que incluyen la apertura, el amor, la expansión de conciencia y la expresión del ser. Es para un mejor autoconocimiento y autocontrol.

–¿Qué actitudes erróneas se pueden corregir?

–Se corrige la toma de decisiones impulsivas y disminuyen las reactivas, ocurre lo mismo con la ansiedad en las diferentes áreas. Se aclaran la confusión y la dispersión mental.