Desmitificando la epilepsia

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A lo largo de la historia, la epilepsia ha generado incontables mitos, falsas creencias y temor, ideas que, en mayor o menor medida, aún persisten en la sociedad.

Aunque el término epilepsia es bastante conocido, difundir más información sobre las características de esta enfermedad es fundamental para desterrar mitos y suposiciones sin fundamento científico.   

Las crisis epilépticas son el resultado de una descarga anormal y excesiva de un grupo de neuronas del cerebro, cuando estas crisis se repiten dos o mas veces, en ausencia de una causa aguda como una infección o intoxicación, entonces estamos frente a un caso de epilepsia.   

Se trata de una enfermedad crónica que se caracteriza por la recurrencia de crisis epilépticas no provocadas.   
   
Causas   

Las causas son múltiples, pueden ser el resultado de lesiones cerebrales estructurales, como malformaciones o secuelas de enfermedad hipóxico-isquémica del recién nacido, o puede ser genética y con mejor pronóstico a largo plazo.   

Las crisis pueden manifestarse de diferentes maneras, dependiendo del área del cerebro afectada, por tanto podemos tener crisis motoras, que son las mas conocidas, donde se produce una contractura de una parte o de todo el cuerpo con una posterior sacudida. Se conoce como una crisis tónico clónica o de gran mal.   
   
También puede manifestarse como crisis de ausencia. El niño queda durante segundos "desconectado" y luego vuelve a la actividad normal, en otros casos puede sentir miedo, ver todo grande (macropsia) o todo chico (micropsia) o todo lejos o todo rápido, o la sensación de lo ya visto (deja vu), o solo sensación de hormigueo en una parte del cuerpo. Lo característico de estas crisis es que dura pocos minutos y siempre se manifiesta de la misma manera.   

Cómo proceder   

Frente a una crisis generalizada tónico clónica lo mas importante es no perder la calma, acostar al paciente, colocarlo de costado, aflojar la ropa y controlar el tiempo, si es breve, dura menos de 5 minutos no se hace nada, se lo deja hasta que se recupere totalmente.   
   
Es importante recordar que no hay que introducir nada en ala boca pues se puede hacer mas daño. Existe una creencia popular de que en ese momento se puede tragar la lengua, eso es imposible ya que la lengua esta muy bien sujeta, lo que sucede es que la lengua también se endurece y debido a la contractura de todos los músculos del cuerpo el aire no puede entrar y salir con facilidad a los pulmones y el paciente puede ponerse un poco morado (cianótico).

 

Una vida normal es posible

 

Según la Dra. Aldana, cuando las crisis son frecuentes y estas no son tratadas pueden influir negativamente en el aprendizaje escolar y producir un deterioro cognitivo.   

 

Pero sobre todo puede acarrear una serie de problemas sociales, ya que sufrir una crisis epiléptica en público resulta muy desagradable y sobre todo estigmatiza al paciente.   

 

Tratamiento indicado  

Para tratar esta enfermedad se utilizan drogas antiepilépticas, que en la mayoría de los casos tiene muy buena respuesta. En otras ocasiones, cuando estos fármacos no resultan, se puede recurrir a la cirugía de la lesión que produce las descargas epilépticas, o dietas, como la cetogénica.   

 

Crisis controladas  

Cuando las crisis son bien controladas, que es en un 80 a 90% de los casos, el niño u adolescente puede llevar una vida totalmente normal.   

 

Solo en los casos en que las crisis no pueden ser controladas, la vida del niño se encuentra afectada en diferentes grados, afectando su calidad de vida.

 

 Campaña mundial

 

Existe una campaña mundial de la Liga de Lucha contra la Epilepsia denominada "Sacar a la epilepsia de las sombras", teniendo en cuenta que por siglos se ha "satanizado" a esta enfermedad.   


Cuando el médico dice a los padres que su hijo sufre una epilepsia, se asustan, y a partir de ese momento el niño pasa a ser un ser totalmente "excepcional", sobreprotegido, y muchos progenitores caen en el error de no ponerles límites.   


Algunos padres no les dejan jugar, ni pelear, ni nada de aquello que conlleva la vida normal de un niño. Esto lleva, sobre todo en la adolescencia, a muchos conflictos afectivos.   


En nuestro país está la Liga Paraguaya de Lucha contra la Epilepsia (Lipalep) que, sin muchos recursos, trata de difundir información para evitar caer en estos errores. Igualmente, los médicos tratan de educar a pacientes y padres.