La presión sube

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El corazón bombea la sangre llevando oxígeno y nutrientes a todo el organismo, se ensancha y se contrae la arteria, por acción de ciertos impulsos nerviosos, con cada latido.

Cuando no se produce este proceso, la arteria se contrae, restringiendo el flujo de sangre, subiendo el nivel de presión interna contra la pared de la arteria, dañándose con el tiempo por aumento de la fricción interna, forzando más al corazón y aumentando la presión arterial.   

No se sabe la causa específica de la hipertensión arterial, es un padecimiento crónico. Se llama hipertensión arterial esencial a la que ocurre en la mayoría de las personas, en un 90% de los casos. Es de origen genético y contribuyen múltiples factores, como obesidad, sedentarismo, consumo excesivo de alcohol y tabaquismo, entre otros. El tratamiento es de por vida.   

Recuerde que se considera que una persona tiene hipertensión arterial cuando la presión   se encuentra sostenidamente elevada, por encima de 140/90, en dos tomas con un intervalo mínimo de 2 minutos.   

Actualmente, con el incremento de la obesidad, el sedentarismo y los cambios climáticos, se ven hasta niños con cifras tensionales elevadas. Pero es más frecuente en personas por encima de los 35 años de edad.   

Las personas que tienen alto riesgo de sufrir hipertensión son aquellas con antecedentes familiares –si ambos padres tienen hipertensión, el riesgo es doble–, aquellas que tuvieron bajo peso al nacer o son de raza negra, los obesos y las que consumen grasas saturadas, como frituras, carne gorda, manteca, leche entera, etc.   

Las causas   
   
Es de causa secundaria cuando tiene una causa subyacente identificable: endócrina, renal o  embarazo.   

El uso de anticonceptivos, frecuentemente corregible,  representa un 10% de los hipertensos.   

Generalmente se ve en niños, adolescentes o adulto joven.   

De padres a hijos se transmite una predisposición a desarrollar cifras elevadas de presión arterial. Si ambos padres son hipertensos, el riesgo de desarrollar hipertensión arterial es el doble.   
   
Prevención   

- Tener peso normal, si tiene sobrepeso debe consultar con un nutricionista.   
   
- Disminuir la sal de los alimentos. Evite los enlatados, embutidos y conservantes.   
   
- Actividad física diaria. Camine, realice natación, bicicleta.   
   
- Evitar el tabaquismo.   

- Moderación en el consumo de alcohol.   

- Consumir alimentos descremados, carne, pollo, pescado magros. Las frutas y verduras también son fundamentales para su salud.   

- Evitar dulces, frituras, la comida rápida.   

- Evitar el estrés y practicar actividades que le agradan para distraerse.   


Hipertensos, con cuidado

 

Cómo se diagnostica

Se deben efectuar varias determinaciones de la presión arterial para el diagnóstico, en ambos brazos y mínimo en dos posiciones: sentado y acostado.   

Generalmente, cuando la persona consulta, se controla la presión arterial y se constatan cifras altas, por encima de 140/90, en más de una ocasión. Debe realizarse un examen físico completo examinando el cuello, corazón, pulmones, riñón, todos los pulsos y un examen de fondo de ojo, que es muy importante también. Además debe realizarse la medición de la cintura y estudios laboratoriales, electrocardiograma, ecocardiograma y determinar si tiene otras enfermedades para evaluar el riesgo cardiovascular global de esa persona.   

Entre los factores de riesgo está el sexo: masculino, la edad: mayor de 60 años, si tiene colesterol elevado, triglicéridos o diabetes, si fuma, si es obeso o si tiene antecedentes familiares de enfermedades del corazón.   

Las consecuencias   

Puede producir alteraciones cardiacas, como infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca, daño cerebral, accidente cerebrovascular, daño renal, etc.   

Los tratamientos   

-  Retire el salero de la mesa y reemplace la sal de su comida por limón o especias.   

- Medicación para la presión arterial.   

- Cambio en el estilo de vida, por ejemplo: consumir alimentos frescos en lugar de alimentos precocinados, ya que éstos contienen mucha sal y conservantes.   

- Evite las papas fritas en bolsa, aperitivos salados, sopas de sobre, embutidos, jamón y enlatados.   

- El médico puede proporcionarle una dieta baja en sal e hipocalórica, diseñada en función de su situación médica.


(*) Presidenta de la Sociedad Paraguaya de Medicina Interna.