El Dr. José Gómez Cantore, clínico, indicó que una persona que lleva una alimentación normal o completa, generalmente nunca presenta carencia o exceso de vitaminas.
-Vitamina A: es necesaria para el crecimiento y desarrollo de huesos y esmalte de los dientes. Contribuye a la prevención de enfermedades infecciosas, especialmente del aparato respiratorio; como así también en la función normal de reproducción, favoreciendo la producción de esperma y al normal ciclo femenino. Es fundamental para la visión y un antioxidante natural. El consumo abusivo de café y té limita la absorción nutricional de la vitamina A. Las principales fuentes de vitamina A son: los productos lácteos, la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado; todos los vegetales amarillos o rojos, o verdes oscuros; zanahoria, batata, calabaza, zapallo, ají, espinacas, lechuga, brócoli, tomate, espárrago. Además las frutas como durazno, melón, mango y mamón.
-Vitamina B1: participa en el metabolismo de los hidratos de carbono para la generación de energía, cumple un rol indispensable en el funcionamiento del sistema nervioso. Contribuye con el crecimiento y el mantenimiento de la piel. Su carencia genera irritabilidad psíquica, pérdida de apetito, fatiga persistente, depresión, constipación, adormecimiento de piernas por la disminución de la presión arterial y temperatura del cuerpo. Una causa que puede generar su carencia es la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas. Se puede encontrar en carnes (principalmente en la carne de cerdo y el hígado de ternera), lácteos, frutas secas, cereales integrales, naranja, papa y espárrago.
-Vitamina C: interviene en el mantenimiento de huesos, dientes y vasos sanguíneos por ser buena para la formación y mantenimiento del colágeno. El consumo de tabaco empobrece la vitamina C. Las frutas y verduras la contienen: cítricos, coliflor, espinaca y banana.
