Ingrid Seltes, profesora de educación física del Club Deportivo de Puerto Sajonia, señala que algunas personas adultas acuden al curso de natación porque desean aprender a nadar, por indicación médica, porque tienen problemas articulares o para hacer deportes.
“Cuando la persona tiene temor al agua, el profesor debe hablarle, es decir, alentarle con expresiones como ‘es fácil, sí se puede’. El instructor está para ayudarle, no debe preocuparse si no se realizan correctamente los ejercicios, pues con la práctica aprenderá. Si todos pueden, el alumno también es capaz”, afirma.
La profesora refiere, además, que “es importante hacerle entender en qué consiste cada ejercicio; por ejemplo, el pataleo se debe hacer correctamente para desplazarse con mayor facilidad, y consiste en mantener las piernas estiradas, no flexionar la rodilla, pues el pataleo se debe realizar con la pierna completa”.
Es importante que la persona se encuentre relajada para tener mejor flotación; si está tensa, se hunde con más facilidad. “La respiración correcta toma aire por la boca y se saca por la nariz. Se recomienda que el alumno sumerja la cabeza en el agua dentro del ciclo en que realiza el ejercicio de brazada o brazos”.
Se deberá acompañar a la persona adulta en el proceso de adaptación, que consiste en “darle confianza, enseñar a respirar, realizar los movimientos, como pataleo, flotación y los desplazamientos que se realizan de acuerdo a las posibilidades. Una vez que se adapta a estos entrenamientos, se realizan ejercicios de brazadas con respiración”.
darzamendia@abc.com.py
Fotos: H. Carballo y V. Vera
