La Dra. María Beatriz de Herreros, especializada en genética médica, señala que “el sexo del futuro bebé es determinado en el momento de la concepción a través de los cromosomas X, Y. El ser humano tiene 23 pares de cromosomas, que están en los núcleos de las células: 22 pares de autosomas y un par sexual. Si el par sexual que tiene el embrión es XX, nacerá una niña, y si es XY, un varón. Mientras los óvulos están siempre constituidos por un cromosoma X, los espermatozoides pueden llevar en su cabeza uno de los dos cromosomas, el X o el Y. Por esto se sabe que quien determina el sexo del bebé es el padre”.
Indica que “aunque aún no existen resultados científicos seguros ni se pueda garantizar que sea posible planear el sexo del bebé, hay varias hipótesis que sugieren que siguiendo determinadas pautas, sería posible influenciar el sexo del futuro bebé”.
Señala que según el biólogo americano Dr. Landrum B. Shettles (1909–2003), uno de los pioneros de la fertilización in vitro, existen dos tipos de espermatozoides, con características diferentes: el espermatozoide que contiene un cromosoma X en su cabeza (cromosoma femenino) es un espermatozoide más grande y más resistente, pero que se mueve con más lentitud. Y el espermatozoide que contiene un cromosoma Y en su cabeza (cromosoma masculino) es más pequeño y débil, pero por contrapartida se mueve a mayor velocidad”, acota.
Refiere la doctora que “en esto se basa el Método de Shettles; la teoría de que si uno quiere concebir una niña, debería tener relaciones sexuales 3-4 días antes de la ovulación y si uno busca un varón debería tener relaciones el día exacto de la ovulación. Como sabemos, no es fácil saber el día exacto de la ovulación y aunque se puede calcular a través de métodos naturales como el método de Billings o el de la temperatura corporal, la única manera segura es el seguimiento ecográfico”.
Varios estudios han comprobado que el PH de la flora vaginal también juega un papel importante a la hora de concebir un niño o una niña. “Cuanto más ácido es el PH, mayores son las posibilidades de concebir una niña, debido a que los espermatozoides masculinos no resisten mucho tiempo en un ambiente ácido y mueren con rapidez”, finaliza.
