Cada cierto tiempo, lo que creíamos un logro científico irrefutable, una victoria a la ignorancia, es derribado por un nuevo y asombroso descubrimiento. Es la ley de la ciencia: avanzar, investigar, comprobar, traer luz sobre conceptos y costumbres que ya formaban parte de nuestro acervo cultural. Ahora un estudio ha derribado el mito del “efecto Mozart” en la inteligencia infantil, mientras miles de madres se sintieron regocijadas escuchando música culta, y creyeron firmemente contribuir a la inteligencia de sus hijos. Hoy tal cosa resulta que no es tan así, al menos el estudio realizado por Jakob Pietschnig, citado por la agencia austríaca APA, así lo demuestra. Pietschnig y varios colegas de la Facultad de Investigación Básica sobre Sicología en la Universidad de Viena concluyeron que la música de Mozart es buenísima, pero no hace mejores a nuestros niños. ¡Qué desilusión!
Hay madres que no vacunan a sus hijos porque “les da fiebre”, sin embargo, no dudan en darle bebida gaseosa en el biberón en vez de leche cuando aún son bebés. O les colocan un cinta roja con un morterito en el brazo creyendo que los protegen contra un sinnúmero de males. Otras los tienen cargados todo el día y no se dan cuenta de que tienen que resguardarlos del sol o darles algún tipo de estimulación. No es exclusiva, la falta, de las clases bajas, también hay mamás modernas y ocupadas que no hablan a sus hijos, ni los acarician. Los bebés crecen en manos de enfermeras muy preparadas y que los mantienen limpios.
Como sea, el mundo en que vivimos es dinámico y evoluciona, cada tanto nos sorprende una novedad y con la publicidad de los alimentos orgánicos, por ejemplo, todo el mundo quisiera adquirir esas verduras, pero los precios son determinantes. Cada vez hay menos escrúpulos para comer en lugares que antes eran impensables, sin ningún tipo de remordimiento se come un lomito de un carrito que no cuenta ni siquiera con agua para que el cocinero se lave las manos. Nuestra consciencia es un poco elástica en aceptar ciertas costumbres, todavía la gente llega de la calle y va directo a la heladera o a dar un abrazo, sin lavarse las manos. ¿Que soy una exagerada y no es para tanto? Las enfermedades que pululan y las contaminaciones que se producen en todos lados hablan de que hoy es importante tener las manos limpias, si es posible desinfectadas con alcohol. Eso lo han dicho los científicos y han salvado muchas vidas.