Señala que “el cuerpo humano tolera temperaturas de hasta 40 ºC; por encima de este valor se produce una desnaturalización de las proteínas y se altera la capacidad de reparación celular de la piel”.
Refiere que “antes de realizar los pasos de primeros auxilios es importante evaluar adecuadamente, como primer punto la extensión o superficie de la misma, es de utilidad considerar que la palma de la mano del accidentado corresponde a un 1% de la superficie corporal total. Por lo tanto, son graves las superiores al 1%, a excepción de las de primer grado. Si bien existen otros métodos más exactos, esta es la más fácil de recordar ante una emergencia”.
Agrega además que “se tendrá en cuenta también la localización o la zona quemada. Son graves cuando afectan la cara, las manos y los pies, la zona genital, alrededor de los orificios naturales (boca, nariz, ano, ojos, oído), las articulaciones y zonas de flexión, así como las quemaduras que rodeen toda la circunferencia de una parte del cuerpo”.
El tercer punto que se considerará enfatiza la profundidad. “Según las capas afectadas podemos clasificarlas: de primer grado son quemaduras superficiales que se caracterizan por enrojecimiento, inflamación y dolor al contacto. Las de segundo grado afectan la capa que está por debajo de la capa superficial, la persona tendrá mucho dolor, enrojecimiento y ampollas”, indica.
Acota que “las de tercer grado afectan a todas las capas de la piel, además del tejido (músculo, tejido graso y vasos sanguíneos). Provoca coloración blanquecina, oscura o carbonizada, e insensibilidad al afectar los nervios”.
