101 años construyendo comercio, confianza y futuro

Alfredo Estigarribia, vicepresidente del Centro de Despachantes de Aduana del Paraguay.
Alfredo Estigarribia, vicepresidente del Centro de Despachantes de Aduana del Paraguay.Gentileza

Hay instituciones que acompañan activamente el desarrollo de un país. El Centro de Despachantes de Aduana del Paraguay es una de ellas. Desde hace 101 años, la entidad forma parte de la historia del comercio exterior paraguayo, acompañando los cambios económicos, la modernización de la gestión aduanera y la evolución de una profesión que hoy resulta estratégica para la competitividad del país.

Para Alfredo Estigarribia, vicepresidente del Centro de Despachantes de Aduana del Paraguay, el aniversario representa mucho más que una fecha institucional.

“Cumplir 101 años es mirar hacia atrás con orgullo y hacia adelante con responsabilidad. Es reconocer a quienes construyeron esta institución con esfuerzo y compromiso, pero también asumir el desafío de seguir fortaleciendo una profesión que acompaña todos los días el desarrollo del Paraguay”.

Estigarribia sostiene que, a lo largo de más de un siglo, el Centro tuvo un objetivo que nunca cambió: trabajar por el colega.

“En el Centro siempre hablamos del colega en primer lugar. No es una frase hecha ni un eslogan de campaña, es la razón de ser de nuestra institución. Cada capacitación, cada gestión y cada proyecto tienen un mismo propósito: que el colega tenga más herramientas para ejercer mejor su profesión y que el Centro siga siendo una institución útil para quienes representa”.

Una profesión que evolucionó con el mundo

Así como el comercio internacional cambió profundamente en las últimas décadas, también lo hizo el trabajo del despachante de Aduana.

Las largas jornadas rodeadas de expedientes en papel dieron paso a procesos electrónicos, sistemas informáticos, gestión de riesgos, intercambio de información en tiempo real y nuevas exigencias internacionales.

“Nuestra profesión evolucionó al mismo ritmo que evolucionó el comercio exterior. Hoy el despachante no solamente conoce la legis- lación aduanera; debe entender de logística, tributación, acuerdos comerciales, tecnología y gestión documental. Cada día aparecen nuevos desafíos y eso nos obliga a capacitarnos permanentemente”, expresa.

Sin embargo, Estigarribia considera que hay algo que permanece intacto.

“Las herramientas cambian, las normas evolucionan y la tecnología avanza, pero el compromiso del despachante sigue siendo el mismo: brindar seguridad, confianza y respaldo técnico a quienes apuestan por el comercio exterior paraguayo”.

Capacitar para fortalecer la profesión

Para el Centro de Despachantes, la formación profesional constituye una de sus principales responsabilidades.

Seminarios, jornadas técnicas, actualización normativa, intercambio con organismos nacionales e internacionales y espacios de formación permanente forman parte de una política institucional que busca preparar a los colegas para los desafíos del futuro.

“El conocimiento es el principal patrimonio de un despachante. La experiencia es importante, pero hoy también es indispensable mantenerse actualizado. Si queremos un comercio exterior competitivo, necesitamos profesionales cada vez mejor preparados”.

Una alianza institucional que lleva más de tres décadas

Al recordar algunos de los hitos más importantes de la historia del Centro de Despachantes, Estigarribia destaca la cooperación institucional iniciada con el Estado paraguayo en 1992, una relación que continúa vigente con la Dirección Nacional de Aduanas, hoy fusionada con la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios.

“El convenio de cooperación suscrito en 1992 demuestra que, cuando existen objetivos comunes, el trabajo entre el Estado y el sector privado puede trascender generaciones. Nuestros antecesores entendieron que el desarrollo del comercio exterior requería una visión compartida y una cooperación permanente. Más de treinta años después, ese compromiso sigue vigente y continúa aportando al fortalecimiento del sistema aduanero paraguayo.”

Como resultado de esa visión compartida, el Paraguay inició un proceso de modernización que transformó la gestión aduanera y permitió incorporar herramientas tecnológicas que marcaron un antes y un después para el comercio exterior.

Entre ellas, el Sistema Sofia ocupa un lugar especial.

“El Sistema Sofia constituye uno de los grandes avances que tuvo la administración aduanera paraguaya. Hoy forma parte del patrimonio del Estado paraguayo y nos sentimos orgullosos de haber acompañado ese proceso desde sus inicios, aportando nuestra experiencia técnica y nuestro compromiso institucional”.

Para Estigarribia, la permanencia del convenio durante más de tres décadas demuestra que la cooperación institucional produce resultados cuando existe confianza y una visión de largo plazo.

“Las instituciones cambian, las autoridades pasan, pero cuando el objetivo es fortalecer al país, los proyectos trascienden a las personas. Nosotros siempre vamos a estar dispuestos a colaborar con el Estado, porque creemos que un comercio exterior más eficiente beneficia a todos los paraguayos”.

Mirar hacia adelante

La digitalización y la inteligencia artificial, herramientas que posibilitan un trabajo en conjunto entre organismos públicos y privados y la facilitación del comercio, seguirán transformando la actividad durante los próximos años.

Lejos de ver esos cambios como una amenaza, Estigarribia los considera una oportunidad para seguir fortaleciendo la profesión.

“El futuro exige innovación, pero también exige conocimiento. Ninguna tecnología reemplaza el criterio profesional ni la experiencia. Nuestro desafío será formar colegas preparados para aprovechar esas herramientas y seguir aportando valor al comercio exterior”, dice.

Agrega que está convencido de que el Paraguay reúne las condiciones para consolidarse como una plataforma logística regional y que los despachantes seguirán siendo actores fundamentales de ese proceso.

“Nuestro compromiso es seguir acompañando el crecimiento del país con responsabilidad, profesionalismo y vocación de servicio. Hace 101 años nuestros antecesores comenzaron este camino; hoy nos toca a nosotros honrar ese legado y dejar una institución todavía más fuerte para las próximas generaciones”.

Más de un siglo después de su fundación, el Centro de Despachantes de Aduana del Paraguay continúa mirando al futuro con la misma convicción que inspiró a quienes lo crearon: que el progreso del comercio exterior se construye con instituciones sólidas, cooperación entre el Estado y el sector privado y, sobre todo, poniendo siempre al colega en primer lugar.