De tramitadores a estrategas

César Cabral, director del Estudio Aduanero Cabral Godoy, revela los desafíos actuales del despachante de aduana.
César Cabral, director del Estudio Aduanero Cabral Godoy, revela los desafíos actuales del despachante de aduana.Pedro Gonzalez

El Día del Despachante de Aduana fue instaurado en reconocimiento al trabajo de profesionales que cumplen un papel fundamental en la dinámica económica del país.

Lejos de ser únicamente gestores de documentos, los despachantes se han transformado en actores estratégicos que conectan a importadores y exportadores con el Estado, garantizando operaciones más ágiles, seguras y eficientes.

La evolución del comercio internacional, la digitalización de los procesos y la creciente complejidad normativa modificaron profundamente el perfil de esta profesión.

Hoy, un despachante debe combinar conocimientos técnicos, capacidad de análisis, dominio tecnológico y una visión integral de la cadena logística.

Para César Cabral, director del Estudio Aduanero Cabral Godoy, la transformación del sector es evidente: el despachante dejó atrás el rol tradicional de tramitador para convertirse en un consultor especializado que aporta valor estratégico a las empresas.

“El despachante ya no es solo ‘el que presenta papeles en la Aduana’. Antes era un tramitador: mucho papel, sellos, colas y gestión manual. Hoy es un gestor estratégico de comercio exterior”, afirma.

Cabral explica que actualmente el profesional aduanero cumple múltiples funciones dentro de una operación internacional.

“Es asesor técnico-legal: interpreta normas del Mercosur, acuerdos comerciales, reglas de origen y clasificación arancelaria.

“Es gestor de riesgo, porque valida que la operación no tenga contingencias tributarias, sanitarias o de valor”, señala.

“Es operador logístico al coordinar con navieras, depósitos, Senave, Senacsa, INAN y MIC. Sin eso no sale nada”, agregó.

“También es usuario experto de sistemas: VUE, SOFIA, Marangatu y sistema de la DNA. Todo es digital”, comenta.

En este nuevo escenario, el despachante se convierte en una pieza importante para reducir riesgos y evitar costos innecesarios.

“Es clave porque es el eslabón que conecta al importador/exportador con el Estado. Un error de clasificación o de valor puede demorar 15 días un contenedor y generar sobrecostos. Un buen despachante anticipa eso. Hoy garantiza tiempos, cumplimiento y seguridad jurídica”, refiere.

Los desafíos de una actividad en transformación

Los despachantes de aduana son profesionales que cumplen un papel fundamental en la dinámica económica del país.
Los despachantes de aduana son profesionales que cumplen un papel fundamental en la dinámica económica del país.

La modernización del sistema aduanero plantea nuevos desafíos para las agencias y profesionales del sector.

Según Cabral, existen tres grandes retos que marcarán el futuro de la actividad: la digitalización, la coordinación con organismos de control y la volatilidad de las normas comerciales.

Sobre la transformación tecnológica impulsada por la Dirección Nacional de Aduanas, señala que el ente viene migrando a 100% digital.

“Con trazabilidad, perfil de riesgo y fiscalización posterior, ya no hay “arreglos”, informa. Ante este escenario, considera fundamental invertir en capacitación y herramientas adecuadas.

“Tener equipos que dominen VUE y SOFIA y que entiendan que el error se paga después con auditoría”, asegura.

Otro desafío está relacionado con los controles de organismos como Senave, Senacsa e INAN, donde un error documental puede detener una operación.

“La respuesta es el trabajo preventivo. Revisar requisitos antes de embarcar. Tener comunicación directa con los entes y anticipar documentación”, menciona.

Asimismo, destaca que los cambios permanentes en las reglas comerciales obligan a una mayor especialización.

“No se puede ‘despachar de todo’. Hoy las agencias serias se focalizan: agro, autopartes, farma, e-commerce. Y asesoran al cliente antes de que compre, no después”, revela.

Una profesión basada en conocimiento, ética y actualización

Para quienes ejercen o buscan desarrollarse en esta actividad, Cabral sostiene que el principal cambio está en la forma de entender la profesión.

“Esta profesión ya no es de fuerza, es de cabeza”, indica.

En ese sentido, identifica tres valores fundamentales para diferenciarse: responsabilidad, actualización permanente y ética.

“Responsabilidad porque firmás documentos que comprometen al Estado y al cliente. Un número mal puesto puede costar millones”, manifiesta.

“Actualización permanente, porque la norma cambia cada mes. El que se quedó con lo de hace cinco años, ya no sirve”, explica.

“Ética y transparencia con la fiscalización electrónica. El atajo ya no existe. La reputación es tu principal activo”, resalta.

Por este día, Cabral envía un mensaje a las nuevas generaciones que desean ingresar a la profesión.

“Para los nuevos: estudien. La carrera técnica, la especialización en comercio exterior, los idiomas y los sistemas. El despachante del futuro es consultor. El cliente no paga por ‘pasar el despacho’, paga por ‘que no tenga problemas’”, indica.