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1. Lee la segunda parte del texto.
La lectura y el pensamiento profundo se encuentran en un momento crítico (cont.)
Como se deriva de la teoría histórico-cultural, un niño que ha aprendido a leer bien nunca volverá a ser el mismo niño. Eso pasa porque la lectura profunda y comprensiva cambiará su autonomía, sus aprendizajes y su pensamiento. (…)
Para empezar, la lectura beneficia la empatía. Al leer favorecemos la descentración y nos vinculamos emocional y racionalmente con otros. (…)
La gran mayoría de las cosas que pensamos no son ideas nuestras, sino que provienen de los libros y artículos que hemos leído. La lectura nos sensibiliza y enriquece conceptualmente. Si alguien piensa claro y de manera muy independiente, argumentada y crítica, sin duda es porque ha leído mucho. Estanislao Zuleta puede ser un buen ejemplo.
Ya Alexander Luria había demostrado que la palabra no solo reemplaza el objeto, sino que también introduce el lenguaje en un sistema complejo de «enlaces y relaciones». Genera evocaciones propias a partir de su campo semántico. De esta manera la palabra «perro» evoca otras como animal doméstico, ladrar, canino, mascota o, por oposición, lobo, gato y zorro. (…)
La persona que lee muy poco tiende a sobrevalorar sus ideas y sentimientos. Eso pasa porque depende en exceso de sí misma para aprender. Aprende de su propia experiencia, que es muy singular y limitada, lo cual resulta en un aprendizaje lento, empírico y lleno de prejuicios. Sus ideas son más fijas y superficiales. Un buen ejemplo sería Donald Trump. Como expresó Woody Allen: «Hice un curso de lectura rápida y pude leer La guerra y la paz en veinte minutos. Tiene algo que ver con Rusia».
El que lee muy bien, por el contrario, tiene la ventaja de aprender de los grandes configuradores de la historia humana. Sus maestros son los grandes científicos, artistas, pensadores, novelistas, historiadores y ensayistas de la historia. Como dice Mario Mendoza, «la persona que no lee cree que lo suyo es muy importante: sus opiniones son muy importantes, su vida es muy importante, sus dolores son muy importantes, su sufrimiento es muy importante. Por el contrario, la persona que lee relativiza». (…)
Según estudios de la psiquiatra Marian Rojas, el acceso a pantallas desde edades tempranas ha generado un importante deterioro del lóbulo prefrontal, que regula la atención y el criterio, debilitando así la tolerancia a la frustración y elevando la ansiedad, las comparaciones constantes y las conductas autolesivas como resultado del deterioro del autoconcepto. Para ella, «un cerebro hiperestimulado se convierte en un cerebro incapaz de resolver tareas complejas».
Conclusión…
De Zubiría Samper, J.. (2025, 7 de septiembre). La lectura y el pensamiento profundo se encuentran en un momento crítico. El Espectador.
https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julian-de-zubiria-samper/la-lectura-y-el-pensamiento-profundo-se-encuentran-en-un-momento-critico/
2. Realiza los ejercicios de interpretación.
1.2 Agrupa los elementos que provocan el campo semántico de: «hiperestimulación».
2.2 Relee el párrafo 2 del texto y extrae todas las palabras que el autor asocia con la palabra descentración.
2.3 Extrae del texto las palabras que el autor vincula directamente con el término (términos asociados) y las que plantea por contraste (antónimos o ideas opuestas).
2.4 Agrupa en dos columnas los términos según correspondan al campo semántico de:

2.5 Redacta la posible conclusión y luego compara con el texto original.
