Emociones a flor de piel

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Se suele decir que después de una gran crisis todo vuelve a empezar. Y debe ser cierto, como cierto es que la crisis -no sólo económica, sino también de valores humanos- se resiste a abandonar esta sociedad embarcada en la resignación. Un contrasentido difícil de romper. Pero siempre, hasta en los peores momentos, el alma se aferra a la esperanza. Puede significar un segundo de ilusión. O la posibilidad de un instante de alegría.