Alma, garra y corazón albirrojos

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Con el bronce colgado al cuello, la selección nacional indígena arribó a tierra guaraní tras su participación en los I Juegos Mundiales de Pueblos Indígenas, en Palma, Tocantins, Brasil, donde dejaron alma, garra y corazón defendiendo la casaca albirroja.

Ante una multitud que aguardaba por ellos con carteles y mucha añoranza en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi los medallistas mundiales volvieron a pisar su tan querida tierra guaraní tras el logro alcanzado pocos días antes. Es que el pueblo paraguayo reconoció la hazaña de sus guerreros quienes, a menos de un año de conformación, ya son campeones invictos de América y la tercera mejor selección del mundo.

“Vestir la casaca albirroja es lo más sagrado. Muchos jugadores la vistieron y hay que asimilar el compromiso que la selección paraguaya indígena está para más y sabemos que tenemos material humano para conquistar de vuelta la Copa América”, destacó Bartolomé Berguen, arquero nacional.

“Siendo campeones de América, nos motivó más. Teníamos que llegar lejos. Sabíamos que nosotros éramos favoritos para llevar la Copa del Mundo, eso nos ilusionó más y estábamos mentalizados porque el fútbol no se gana por hablar, teníamos que demostrar dentro de la cancha”.

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Con la corona americana en sus manos, conquistada el pasado mes de julio, la Albirroja Indígena partió con grandes expectativas a Brasil. Y no decepcionaron. El debut fue un 3-2 ante el Javaé Itye, luego un 3-0 contra Wai Wai y venciendo a ambos conjuntos locales clasificaron a los octavos como líderes del grupo. El pase a los cuartos se dio mediante un aplastante 9-2 al Xavante, y el boleto a semifinales se conquistó desde el punto penal, con remates de Édgar Aponte y Raúl Amarilla, al irse el tiempo reglamentario con paridad a cero.

“El profesor Arecio (Colmán) fue muy categórico porque nos decía que todavía no llegamos al techo. Eran vibrantes los tiros de penal y sabíamos que disfrutábamos poco. Teníamos un partido más y teníamos que concentrarnos. El fútbol es así. Sabíamos que iba a ser parejo contra Bolivia”.

A un paso de la final, se toparon con Bolivia, un rival conocido con ansias de revancha luego del 3-1 en la Copa América, también por semifinales. En los últimos suspiros del juego, una falta en el área hace que el árbitro sentencie un penal que los adversarios no desaprovecharon y acabaron con el sueño albirrojo. “Perder el último partido no fue derrota para nosotros, sabíamos que podíamos dar más y esto recién empieza. El campeón tropieza y se levanta, en el fútbol hay revancha”.

La selección está compuesta por Bartolomé Berguen Neufel, Osvaldo Espínola, Otto Serafín Chávez, Miguel Ángel Orqueda, José Medina, Edgar Aponte, Arnaldo Núñez, Raúl Arnaldo Amarilla, Florentín Vins, Claudio Amarilla, Esteban Sosa, Jeremías Sales, Óscar Pérez Klassen, Benito Fale Herman, Iván Portillo, Aureliano Silva, Roberto Ariel Cabañas y Quatsin César Torres, de ocho etnias distintas. Aunque de comunidades diferentes, conformaron una sola albirroja que representó al país ante otros 29 combinados. “Muy contento de compartir con los muchachos de la selección, no venimos del mismo lugar, son muy diferentes, pero supimos hacer unión”, destacó el golero.

“En general los muchachos se sintieron muy bien por la participación en sí y conocer nuevas culturas. Sabemos que el fútbol trae la amistad y que eso es fundamental. Conocer todo, a parte de lo que la cultura indígena se propone cuando quiere”.

En Filadelfia, la vida de Bartolomé en la comunidad Cacique Mayeto, cambió muchísimo, cuenta. Se ganó el respeto de los líderes e integrantes del lugar. “Me siguen todos, los muchachos, los mitaí, ere erea. Lo máximo disfrutar eso y saber que el fútbol te da muchas más amistades”.

Aunque Paraguay solo participó en fútbol, los Juegos Mundiales de Pueblos Indígenas albergaron diversos eventos deportivos, y el futbolista reconoció la importancia de las demás disciplinas: “Tenemos que llevar todo, no solamente en el fútbol se tiene amistad. Sabemos que esta no será la final, que esto va en camino a una larga distancia que recién empieza”.


Las redes sociales y medios de comunicación hacían eco de los resultados que los aborígenes cosechaban vistiendo la casaca albirroja y llegaron a los corazones de los paraguayos llenándolos de orgullo. Berguen, en conocimiento del valor y la expectativa que se tenía en nuestro país por ellos expresó: “Agradecerles. Este no será el final y tenemos que llegar mucho más alto al pueblo paraguayo, sufrido. En general, agradecerles de corazón porque estuvo pendiente. Nuestras familias, ancianos, Chaco, sabemos que ellos sufren por nosotros, les dimos la alegría que ellos se merecían”. Acotó: “Sabíamos que teníamos que defender la Copa América, pero estamos muy felices y contentos que Paraguay llegó al tercer puesto otra vez. Encima de todo está la familia, el país entero”.

Con los resultados a la vista, Secretaría Nacional de Deportes (SND) busca establecer un cuerpo de trabajo permanente, que encamine a los nativos a sus próximos grandes desafíos: la Copa América 2016 y el Mundial de Canadá 2017. En la senda a estas grandes pruebas, está en los planes la coordinación de varios amistosos. Bolivia, México y Panamá fueron elencos que, atraídos por el juego “guaraní”, se vieron tentados a disputar un compromiso amigable. Igualmente, otro selectivo será programado de modo a sumar talentos.

Entre tanto, los integrantes de la escuadra tricolor podrían competir en la División Intermedia de nuestro fútbol. “Si hay propuesta, podemos quedarnos, según los compañeros para jugar en la intermedia. ¿Por qué no en la profesional? Porque estamos preparados. Según el profesor, somos profesionales”. Añadió: “Los muchachos sí quieren jugar en la intermedia, para disfrutar de eso”.

Abordado sobre la comparación que hacen algunos hinchas, entre la Albirroja absoluta y la aborigen, declaró: “En el fútbol todo se compara pero nosotros por nosotros vamos a hacer. Ellos son profesionales, es mucha diferencia. Todos somos iguales y el fútbol es así. Se gana, se pierde. No existe esa comparación, si vamos a compararnos nosotros no ganamos nada y tenemos que luchar todavía por nuestra selección indígena”.

La unión, el corazón y la garra, asegura, son las características de este seleccionado. “En primer lugar, estamos mucho más unidos que antes. Sabemos que seguramente vamos a dar más (…) Con corazón y garra se ganan los partidos”. Pero nuestros campeones aún no han tocado su techo: “Queda pendiente. Hay que trabajar mucho con los compañeros. En el fútbol se tiene que trabajar con humildad para alcanzar la final”.

Aunque confiado en que cumplió con la responsabilidad que le dieron los técnicos, cree que nadie es indispensable: “Se escribe una nueva historia para todos nosotros. Nadie es imborrable, tenemos que dar más y saber que nuestros hijos, nuestros nietos van a seguir esto. Es una puerta grande para ellos. Agradecer a Dios que nos dio todo”. “Hay muchos jugadores que están fuera que son mejores que nosotros que tienen que sacrificarse más. Nosotros ya hicimos lo que hicimos pero podemos más”, resaltó.

Aconsejó a los jóvenes a mantenerse alejados de los vicios y estudiar, porque brindan oportunidades. Agradeció a todos los aficionados que depositaron fe en el equipo rematando: “Primeramente a Dios y a todos los que estuvieron pendientes, de corazón, muy pronto llegará la Copa del Mundo a Paraguay. No perder la fe ni la esperanza con nosotros y se viene lo mejor”.

Advirtió: “Salir mejor arquero en la Copa de Chile fue un sueño mío cumplido ya. En el Mundial era también un sueño salir primero pero no fue así y hay que aceptarlo: tarde o temprano vamos a lograr el campeonato del mundo entre los indígenas”.