Fanatismo al extremo

Sentir amor o pasión hacia un equipo de fútbol, emocionarse con sus logros, y entristecerse por sus derrotas no es malo. Sin embargo, cuando esto esto se lleva a expresiones mayores ya no se trata de fanatismo sino de una enfermedad ¿A vos cómo te afecta?

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Consultamos con la licenciada en psicología Ana Ozuna, quien definió al fanatismo como una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, generalmente hacia una causa deportiva, religiosa o política. También puede abarcar otros ámbitos como hobbies, personas, etc.

Por lo general un individuo fanático posee ciertas características notorias:

- Cree en una serie de verdades incuestionables

- Su fe es ciega

- Carece de espíritu autocrítico hacia su pasión

- Posee dificultades para aceptar la diversidad

- A veces tiende al autoritarismo

La licenciada asegura que ser fanático de algo no es malo, sentir pasión, amor, emocionarse hasta las lágrimas, por un club, partido de fútbol, u otra actividad no está mal, puede llegar a ser terapéutico, ayudando a canalizar de manera positiva la energía y las emociones.

El fanatismo debería de ser solo sinónimo de pasión, es una característica humana, pero esto llevado al extremo, como cualquier otra cosa, o actividad, no solo puede influir en la calidad de vida de las personas sino traer graves consecuencias a su salud.  Algunos de esos problemas pueden ser cardíacos, hipertensión, colesterol, problemas emocionales...

Cuando en nombre del fanatismo las personas incurren en actividades que ponen en riesgo el derecho de otras personas, la seguridad propia y de los demás y la libertad de expresión que cada individuo posee se debe considerar como algo grave y fuera de lo normal.

En los casos más severos, este vehemente fervor requiere ayuda profesional para lograr controlarlo ya que reducirlo es imposible.

En cuanto a los cambiantes estados de ánimo que varían de acuerdo a las victorias o derrotas de los los equipos, los hinchas deberían entender que siempre hay revanchas y tratar de tomarlo con calma y prepararse para la siguiente ocasión.

Aunque es normal que el ser humano reaccione, pues somos un cúmulo de emociones, ya que sentimos, pensamos, vibramos, es indispensable que las cargadas y bromas sean tomadas como tales y no como algo más serio.

Algunos útiles consejos para afrontar esta popular adversidad son:

- Tratar de canalizar las pasiones de manera positiva para alegrar la vida.

- Compartir con amigos, familiares y grupos en general sus emociones.

- Aceptar y respetar la diversidad y diferencias que existen no solo entre fanáticos sino entre todas las personas que pueden ser o no fanáticos.

Lo más importante es saber que sentir amor, pasión o fanatismo hacia algo no es malo, es parte de nuestra naturaleza como seres humanos.