Jugar todos juntos, sin distinción

Independientemente a su condición, todos los niños según la ONU, tienen derecho a jugar, de acuerdo a la declaración universal. Una iniciativa integradora busca crear espacios de recreación infantil en todas las plazas y parques de Paraguay.

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“La meta no es crear espacios distintos a los existentes, sino que en los lugares de juegos convencionales se incorporen juegos adaptados que tengan una función integradora. Hay que tener conciencia de que todos somos iguales y todos debemos derecho a disfrutar de la ciudad”, explicó el diputado Hugo Rubín, sobre la iniciativa presentada en el Congreso Nacional.

Señaló además que el Estado debe velar por la protección, integración y desarrollo de las personas con discapacidades, especialmente los niños, generando políticas de acción directa que garanticen la igualdad de oportunidades y condiciones de accesibilidad.

“Se deben reducir y eliminar las barreras del entorno para permitir la participación plena en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás, con accesos que permitan la entrada al lugar, senderos que ofrezcan la posibilidad de circulación. En nuestro país se cuenta con sobrados espacios de recreación no inclusivos y es necesaria la firme decisión del Estado para garantizar la igualdad de oportunidades”, manifestó.

Las estadísticas muestran que existen al menos 700.000 paraguayos con alguna discapacidad que, en gran parte, se hallan privados de un espacio de recreación.

El documento dispone que los municipios de todo el país están obligados a incluir juegos integradores en plazas y parques que cuentan con sectores de recreación infantil. Se establece, igualmente, que la cantidad mínima de juegos disponibles deben ser tres por cada espacio o parque público. Por otro lado, que dentro del presupuesto general municipal se contemplará los recursos necesarios para la creación de una partida excepcional de juegos que serán controladas por los municipios, y comisiones vecinales. Aquellas plazas y parques que ya cuentan con los mencionados juegos, podrán utilizar para la mejora o mantenimiento de los mismos.

“Pensamos que lo mejor es darle un marco legal para que sea más obligatorio, porque si depende solo de municipios podría no hacerse. Así, gradualmente exigirle a los diferentes municipios, según las posibilidades económicas que tengan - tampoco queremos sobrecargar- simplemente educar que con la participación privada o con donaciones se pueden hacer este tipo de juegos inclusivos en las plazas”, expresó el diputado.

Comentó que luego de reunirse con organizaciones dedicadas a la asistencia a personas con discapacidad se determinó que lo que más habría son personas que tienen discapacidad motriz, es decir, algún tipo de parálisis, por lo que se podrían implementar juegos como sube y baja, calesitas e incluso un caminero para invidentes. No descartó seguir el ejemplo de otros países, impulsando el fútbol para invidentes, creando una cancha con todo lo requerido y profesionales especializados.

El proyecto de ley fue presentado en noviembre pasado y remitido a las comisiones de Legislación y Codificación y de Asuntos Municipales y Departamentales, para su respectivo análisis. “Ahora está en proceso que necesita dictamen y tendrá dictamen favorable en la Comisión de Juventud, que es la que yo presido, por lo que espero que tengamos media sanción antes de fin de año, y luego hacer el lobby correspondiente en el Senado para que se convierta en ley”, dijo Rubín.

La iniciativa surgió luego de que la inauguración de la primera plaza con juegos adaptados para personas con discapacidad física “Santa Rosa de Lima”, ubicada en la calle Iturbe, entre Profesor González y Juan B. Acosta del barrio Villa Victoria. En el lugar se invirtieron G. 249.310.000 para ese efecto, con fondos conseguidos por la Fundación Solidaridad, de financiamiento privado.

Otro caso similar, pero ya con financiamiento enteramente de la comuna asuncena fue en la Plaza Pedro Juan Caballero, ubicada en las calles Facundo Machaín y Alas Paraguayas, del barrio Mariscal Estigarribia, a través de una inversión municipal de G. 1.300.000.000.

Rubín admitió que en nuestra sociedad hay aún mucho que cambiar respecto a esta problemática, como por ejemplo el respeto a las rampas inclusivas en las calles por parte de conductores, situación que es reiterativa y que ante la falta de controles eficientes sigue a la orden del día.

Sólo esta semana trascendió un caso de maltrato a una persona con discapacidad en la propia Senadis, que se supone es la institución que debe velar por estas personas ya de por sí desprotegidas.

En este sentido, el legislador opinó que sería interesante contar con campañas de concienciación por parte del Gobierno no sólo en fechas específicas como suelen hacerlo algunas fundaciones. “No puede ser que solamente dos o tres días al año. Yo valoro lo que ellos hacen, pero esto tiene que ser un trabajo de todos los días. Y tampoco debería ser un monopolio, con todo respeto, todos los municipios y el Gobierno Central deberían tener este tipo de campaña”, aportó.

La Organización Mundial de la Salud afirma en sus reportes que la discapacidad es parte de la condición humana, es decir, casi todas las personas conviven con una discapacidad de manera temporal o permanente en algún momento de sus vidas. Estas consisten en una deficiencia, limitación o restricción para realizar actividades y resulta de la interacción entre la persona que convive con ello y los factores contextuales. Muchas veces las barreras del entorno evitan su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.