Vida, contra todo pronóstico

Mateo era un feto de dos meses cuando su madre sufrió un accidente de ruta y quedó en coma. Salvar el embarazo quedó en tercer orden de prioridad, pero el corazón de ese pequeño siguió latiendo contra todo pronóstico. Y el bebé milagro llegó a la vida.

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Concebir, crear, y albergar durante nueve meses a un ser vivo que comienza siendo un conjunto de células y luego se convierte en un ser con todas las funciones orgánicas, es de por sí un milagro que el ser humano hasta hoy no puede dimensionar.

Pero si hay algo que supera ampliamente al prodigio de la vida, es cuando las ganas de vivir de un pequeño ser superan adversidades improbables incluso para la ciencia.

El pasado sábado 12 de agosto, nació Mateo Ángel de Jesús Barrios Barreto Cabral por cesárea, tras dos horas de trabajo de parto. Sería un alumbramiento relativamente normal, si no fuera porque Mateo logró desarrollarse en el vientre de su madre que está en estado vegetativo. El pequeño corazón de este bebé luchó para seguir latiendo contra todo pronóstico.

Mateo solo era un feto de dos meses cuando su madre, Nélida Elizabeth Barreto Cabral, perdió el control cuando iba conduciendo su vehículo a la altura de la ciudad de Santa Rosa del Aguaray, y cayó del puente de 7 metros. Su cabeza se vio seriamente golpeada, por lo que tras varias intervenciones y terapia intensiva, quedó en estado de coma.

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Los médicos pusieron como prioridad salvar la vida del Nélida, y el bebé estaba “en segundo o tercer orden de prioridad”, nos relata Lourdes, la hermana de la mujer, quien hoy accede a la entrevista feliz, con el “bebé milagro” que su hermana logró gestar en estado vegetativo.

Pese a las fuertes medicinas que le aplicaban los médicos a Nélida en su tratamiento, y que tenían grandes posibilidades de afectar al feto, este se continuó desarrollando, hasta que el pasado 12 de agosto, se produjo el milagro de la vida más allá de la vida.

Nélida, en estado de coma, no puede moverse ni hablar, aunque con el paso del tiempo ha tenido algunas reacciones, y en la actualidad, abre los ojos. El embarazo avanzó y llegó hasta los ocho meses, con toda una familia, compuesta por sus hermanas, su madre y su sobrina, pendientes de la vida de Nélida y el bebé que estaba en su vientre.

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Pero aunque el embarazo parecía avanzar, siempre estaba latente el temor de que algo ocurriera, y sobre todo el riesgo médico de que el parto fuera exitoso.

¿Cómo sabrían cuando fuera el momento de nacer? ¿soportaría Nélida los dolores de parto y el traslado al hospital? Había muchas preguntas, pero, como aquella frase que dice que “los bebés traen su pan bajo el brazo”, Mateo ya tenía la estrategia perfecta para avisar a su mamá que venía al mundo.

El 12 de agosto, alrededor de las 11:00, Nélida comenzó a inquietarse y a lagrimear mucho. Su familia, que por fortuna no se despega en ningún momento de ella, la observó, e inmediatamente se comunicaron con su ginecólogo. Este dio la orden de que se le realice una ecografía inmediatamente. “Mandamos a hacer el estudio lo más rápido que pudimos, y le enviamos el resultado al doctor por WhatsApp, de tan urgente que era todo. Ahí ya le comunicó que tenía que internarse urgentemente”, relató Lourdes Barreto a ABC Digital.

La trasladaron desde la casa de su hermana, en Reducto, San Lorenzo, hasta el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) lo más rápido que pudieron. Nélida llegó al nosocomio poco después del mediodía y a las 14:24 Mateo veía la vida por primera vez absolutamente sano y radiante.

“Rompió bolsa ya en el camino al hospital. Él nació a las 34 semanas, antes de la fecha. Está en estado excelente”, nos contó la emocionada tía Lourdes.

Mateo es el tercer hijo de Lourdes. “Tiene dos hermanitos varones, de 8 y 13 años. Todos son oriundos de la ciudad de Horqueta”.

De hecho, la noche del accidente, Nélida iba desde su ciudad, en el departamento de Concepción, con destino a Asunción. Estaba acompañada por un chofer que conducía el vehículo, pero por alguna razón, al llegar a la ciudad de Santa Rosa del Aguaray, ella decidió tomar el volante y manejar. Esa noche había una tormenta y la pista estaba muy resbaladiza.

Hasta hoy, Lourdes no puede explicar exactamente cómo ocurrió el percance de su hermana, lo que sí sabe es que no hubo otro vehículo involucrado y que “no fue culpa de nadie, solo un accidente”.

El hecho es que Lourdes perdió el control del rodado y cayó del puente Jejuí, ubicado en el kilómetro 292 de la ruta “General Elizardo Aquino”.

La mujer chocó contra la baranda de seguridad y cayó desde una altura de 7 metros, sufriendo un grave impacto en la cabeza.

El golpe emocional para la familia fue enorme cuando supieron del estado de coma, pero tomaron una decisión: no mostrar tristeza y tratar a Nélida con toda la alegría y normalidad del mundo, para hacerla sentir con ánimos y fuerzas, y así, un día, verla recuperarse.

“Todos los días estamos hablando de cosas lindas, viendo la tele... Porque si vos llorás, le ponés más triste parece. Entonces tratamos de demostrarle alegría. Le hablamos, cuando vamos a comer, le comunicamos todo. 'Buen día', 'buenas noches', 'vamos a dormir', 'vamos a bañarnos', 'hoy es tal día', 'hace mucho frío', 'hace calor'; la tratamos normal”, contó Lourdes. Y parece ser que esta estrategia le funcionó al 100 % a la familia, porque Nélida va reaccionando cada día a distintos estímulos, más aún ahora, con la llegada de su bebé.

“Hoy, por ejemplo, toda la tarde abrió los ojos y miraba. Recién cuando le pusimos a su bebé en su brazo logró dormirse, y también Mateo, que por lo visto siente a su mamá”, contó Lourdes.

Los doctores dicen que el apoyo de la familia es fundamental para que ella vuelva a reaccionar en algún momento. Así también, les recomiendan que sienta el cariño de su bebé.

“Como Mateo vino ahora es un milagro, ahora esperamos el segundo milagro. Alguna vez le podremos contar la increíble historia de cómo nació”, expresó la emocionada tía.

Pasaron 6 meses de aquel accidente, pero antes de verlo como una tragedia, esta familia prefiere agradecer por la oportunidad que le dio el destino a su hermana, de seguir luchando por su vida, e incluso tener la capacidad de traer al mundo una nueva vida, más allá de sus impedimentos médicos.

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