Tatuajes: altos riesgos y mucho descontrol

Profesionales del Centro de Especialidades Dermatológicas contraindican los tatuajes porque pueden provocar varios cuadros que incluso podrían derivar en la muerte. El Ministerio de Salud, sin embargo, no controla los negocios que se dedican al rubro.

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Días atrás se hablaba de lo descabellada que resultaba la versión de que la muerte de una joven de 24 años se haya dado, como se creyó en principio, a consecuencia de haberse hecho un tatuaje, presunción que se viralizó a través de las redes sociales y luego fue desmentida por sus familiares, que, en efecto, aclararon que la joven murió a raíz de una septicemia, infección generalizada a raíz de la bacteria denominada meningococo.

Por su parte, Olga Aldama, jefa del Departamento de Docencia e Investigación del Centro de Especialidades Dermatológicas del Ministerio de Salud, no descartó que complicaciones causadas por un tatuaje también pueden llevar a la muerte.

"Contraindicamos los tatuajes porque el pigmento puede hacer algún tipo de reacción en la piel, de tipo alérgica, o de tipo cuerpo extraño, porque el cuerpo reacciona a la tintura y más a los tintes rojos", dijo en diálogo con ABC Color.

Recordó que, además de las enfermedades que se transmiten por vía punzante (como ser VIH, Hepatitis B o Hepatitis C), se encuentran las complicaciones del acto de punzar la piel y e introducir pigmentos. "Cuando se pincha la piel, quedan microheridas y eso se puede infectar con algunas bacterias, especialmente con el estafilococo, que vive en nuestra piel. Eso puede ingresar por la lesión y provocar, primero, una infección local que si no es tratada se profundiza y puede generar también una sepsis", indicó.

Manifestó que es el motivo por el que se esperan al menos seis meses para una transfusión de sangre, luego de que el potencial donante se hiciera un tatuaje, "para que los estudios de VIH sean viables y que no sea un falso negativo".

"Incluso para las personas que tienen problemas en alguna válvula cardiaca, por ejemplo, puede ser una causa de endocarditis", reveló la profesional especializada.

La doctora Aldama consideró que la prevención, en este sentido, juega un papel fundamental. "El lugar debe contar con las medidas de higiene necesarias, para evitar, en primer término, las infecciones locales y segundo que todo tiene que estar desinfectado para evitar esas enfermedades tipo VIH o hepatitis", alertó.

Dijo que la esterilización de los elementos utilizados por los tatuadores debe ser prioridad. "No todos los lugares cuentan con un sistema de esterilización, que de no implementarse puede ser un gran riesgo", advirtió.

Agregó que se debe evitar además la infección de las heridas que quedan tras la operación. "Se puede infectar con bacterias que viven en nuestra piel si esa infección no se controla a tiempo", indicó y agregó que este tipo de situaciones se da cuando la bacteria estafilococo ingresa a la herida.

Varias fueron las fuentes consultadas para llegar a la conclusión de que no existe reglamentación alguna del Ministerio de Salud que garantice la prevención de las posibles consecuencias que pudieran derivarse en las personas tatuadas. Por lo recabado, la cartera sanitaria no toma intervención ya sea para controlar ni habilitar dichos negocios. Cuatro dependencias deslindaron responsabilidades: 

Aldama, en su carácter de jefa del Centro Dermatológico dijo desconocer si el Ministerio realiza controles en este tipo de establecimientos. Sin embargo, reconoció que no existe ninguna reglamentación. “Lo que sí sé es que a nivel de la Sociedad Paraguaya de Dermatología se intentó introducir una normativa para que no cualquiera haga tatuajes sin tener al menos las condiciones mínimas, pero esta medida no prosperó”, lamentó.

A su turno, la doctora Águeda Cabello, directora General de Vigilancia Sanitaria, alegó no estar al tanto de quiénes serían los encargados de revisiones a estos lugares, por lo que recomendó consultar a la Dirección de Control de Establecimientos o a la Dirección Nacional de Vigilancia de la Salud.

De esta manera, se llegó al ingeniero Pastor Cardozo, titular de la Dirección de Control de Establecimientos, quien rememoró que dos años atrás hubo un intento de reglamentación, ya que “es cierto que se usan elementos químicos que se incorporan al cuerpo humano y como entran en juego drogas y medicamentos, sería Vigilancia Sanitaria la encargada de controlar”.

“Hemos tratado de dar un avance en la legislación, pero no se siguió por temas inherentes al cambio de gobierno, por lo que quedó en stand by”, reconoció.

Dijo que la dependencia a su cargo se encarga del control y habilitación de negocios cuyas actividades tienen que ver con procedimientos de salud. “La parte de aplicación ya es de otra índole. Nosotros controlamos a los profesionales registrados. En el rubro de los tatuajes, la mayoría trabaja con conocimientos empíricos que no requieren de ninguna licencia”, sostuvo.

Finalmente, se consultó con la doctora María Auxiliadora Vargas, titular de la Dirección Nacional de Vigilancia de la Salud, quien esgrimió una respuesta similar a las de los anteriores directores, atribuyendo la una presunta responsabilidad a las demás dependencias. “Creo que podría ser la Dirección de Control de Establecimientos”, dijo para seguidamente agregar que las funciones de la dirección a su cargo “están reglamentadas por la ley 1.119, que define muy bien cuáles son los establecimientos que debemos regular”. Aquí sugirió que sería, entonces, la Dirección de Vigilancia de la Salud la encargada · “A Vigilancia de la Salud le concierne el control de peluquerías, spas y otros  establecimientos más o menos  afines a estos negocios”.