El cine paraguayo está viviendo una especie de resurgimiento, con un notable aumento en el ritmo de su producción y en el arrastre que tiene en las salas. Durante años, y salvo contadas excepciones, las películas paraguayas que se estrenaban en cines locales duraban una o dos semanas en cartelera debido a la poca recaudación, pero solo el año pasado “Libertad” vendió más de 40.000 entradas -una cifra que este año sólo cinco películas han logrado superar hasta el momento- y “7 Cajas” pulverizó récords históricos, convirtiéndose en la película más taquillera en cines de Paraguay de todos los tiempos y permaneciendo en salas durante más de seis meses.
La variedad en cuanto a géneros también ha aumentado en los últimos años: entre otras cosas vimos documentales como “Cuchillo de Palo” y “Tren Paraguay”, dramas de época como “Hamaca Paraguaya”, “Libertad” o “Che Pykasumi”, suspenso con toques de surrealismo como “Felipe Canasto”, dramas urbanos como “Semana Capital”, “18 Cigarrillos y Medio” y “Universo Servilleta” y nuestro primer gran thriller de acción en “7 Cajas”.
Sin embargo, hay un género que aún no fue explotado por los realizadores locales en un largometraje y que, creo, podría representar un posible masivo éxito comercial: el cine de terror.
A grandes rasgos, permítanme exponer tres razones por las que creo que una película de terror presenta grandes ventajas e incentivos adecuados y bastante favorables para un mercado como el nuestro, dada la actual situación del cine local.
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Algo particular del cine de terror es que es mucho más fácil hacer que la falta de recursos trabaje a su favor en vez de que sea un inconveniente. Por supuesto, con el ingenio necesario se podría hacer incluso una película de acción con un presupuesto ínfimo, pero el cine de terror puede hacer que ese presupuesto bajo no solo no sea una desventaja, sino que se convierta en una ventaja.
Algunas de las mejores películas de terror jamás hechas se hicieron con la filosofía de “menos es más”. Un cineasta habilidoso haciendo una película de terror no va a mostrar un impresionante demonio, monstruo o fantasma posado amenazante en toda la pantalla; en vez de eso muestra una silueta en la oscuridad, un ruido hecho por algo que está fuera de cámara… y deja que la audiencia llene ese espacio vacío que representa la amenaza no mostrada con los productos de su propia imaginación, ya que nadie puede asustar mejor a una persona que esa misma persona.
Una amenaza concreta y clara, por grande y aparentemente invencible que sea, no puede compararse con una no vista; el miedo a lo desconocido es uno de los más básicos de la psique humana y explotarlo ha probado ser muy efectivo y rentable en el cine: con un par de cámaras, unos pocos actores y US$ 15.000 (presupuesto microscópico para los estándares hollywoodenses), pero armado de ingenio y un entendimiento de que lo que uno no ve asusta más, Oren Peli hizo de “Actividad Paranormal” una de las grandes historias de éxito de los últimos años.
Similar fue el éxito de “El Proyecto Blair Witch” en 1999: unas pocas cámaras, tres actores y una historia atrapante convirtieron unos escasos miles de dólares de inversión en cientos de millones en ingresos.
Películas como “REC”, “Posesión Infernal” (la original, la primera secuela y la remake) o “Los Otros” hicieron pasar memorables momentos de tensión y terror sin necesidad de locaciones variadas, transcurriendo dentro de un edificio y en sus alrededores.
Aunque la película más vista en cines de Paraguay hasta ahora es un thriller de acción ambientado en el Mercado 4, y le siguen un drama histórico sobre el naufragio más famoso en la Historia y una superproducción de ciencia ficción, es indudable que el cine de terror siempre tuvo bastante arrastre entre el público local.
En realidad, el terror en la ficción paraguaya ya tiene un antecedente de popularidad muy notorio: la serie televisiva de los ’90 “Sombras en la Noche”, un show que marcó época y se mantuvo al aire por más de cinco años, presentando historias basadas en mitos y leyendas de la tradición paraguaya, con figuras destacadas de la actuación nacional como Clotilde Cabral, Jorge Ramos y Rubén Visokolán participando regularmente. Sus capítulos se pueden ver ahora en internet.
Más recientemente, sagas de terror hollywoodenses como “El Juego del Miedo” y “Actividad Paranormal” tuvieron y continúan teniendo resultados relativamente buenos en taquilla a nivel local, y este año la película que de momento cierra el “top 5” de la taquilla paraguaya es “El Conjuro”, un thriller de terror sobrenatural que de momento ya lleva más de 40.000 entradas vendidas y se ha mantenido en los primeros lugares de la nómina en todas las semanas -pasando sus primeras cuatro semanas en cartelera como número 1- desde su estreno hace ya un par de meses.
Además, está el factor de que al público paraguayo le atrae una propuesta cinematográfica distinta a lo que vio antes. Antes de “7 Cajas” no tuvimos otra película que pusiera acción y suspenso al estilo hollywoodense pero con una ambientación icónicamente paraguaya, y la campaña de márketing que precedió a la película se valió de eso, consiguiendo aumentar con cada foto, con cada avance, la expectativa en el público.
Un filme de terror paraguayo es algo aún no visto y, ciertamente, ese factor de novedad jugaría muy a su favor, en especial si viene acompañado de un buen trabajo de márketing.
Como bien probó “Sombras en la Noche”, la tradición paraguaya es terreno fértil para llevar buenas historias de terror al cine, historias que además podrían tener el añadido de ser distintas a propuestas de otros países dentro del género.
No se trata solo de imitar a Hollywood, sino de imprimirle un rasgo inconfundible de identidad paraguaya al género. Valerse de mitos y leyendas clásicas del folclore paraguayo, como lo hiciera “Sombras en la Noche”, podría generar propuestas de gran variedad, ya que contamos con monstruos, fantasmas y demás criaturas en abundancia.
Y eso es sin tener en cuenta el hecho de que Paraguay es un país principalmente católico y, en ciertas partes de su geografía, bastante supersticioso; frecuentemente surgen casos de supuestas posesiones demoníacas en varios puntos del país, lo que podría llevar a otra fuente de inspiración para cineastas que quieran asustar con acento guaraní.
Lo que me lleva a mi punto final, el hecho de que...
Lo que acaban de ver, si escogieron reproducir el vídeo arriba de estas líneas, es el avance de “Trinidad”, un cortometraje de 20 minutos estrenado el año pasado en cines locales por los realizadores Andrea Gandolfo y Sergio Colmán Meixner.
El corto es la historia de una periodista (la actriz Paola Amaini) que va al pueblo de Trinidad, en el interior del país, para investigar el caso de una niña supuestamente poseída por un ente demoníaco.
El cortometraje en realidad es un “work in progress” de lo que Gandolfo y Colmán esperan convertir en el primer largometraje de terror de producción paraguaya.
