El Mal de Chagas, conocido también como Tripanosomiasis Americana, es una enfermedad parasitaria tropical producida por un protozoo que se anida y se reproduce en los tejidos de los seres humanos y animales, su vector o conductor es conocido vulgarmente como Vinchuca o Chicha Guasu.
Este insecto vive principalmente en el campo, en las matas, en casas de barro o arcilla, también se encuentra en chiqueros y gallineros. Es por esto que el mal es también llamado enfermedad de los pobres. La transfusión sanguínea es otra manera de infección.
Considerada endémica, especialmente en América Latina, en Paraguay el mal de Chagas no es tan conocido, a pesar de que organismos nacionales luchan contra la enfermedad, sindicándola como un problema de salud pública en el país.
En 1909, el médico brasileño Carlos Chagas descubrió una nueva tripanosomiasis humana, posteriormente llamada enfermedad de Chagas.
En el Paraguay, los primeros estudios epidemiológicos sobre esta enfermedad datan de 1939, cuando se identificó el primer caso, un soldado que prestaba servicio en un fortín chaqueño.
En 1959 ya había 55 enfermos, el 73 por ciento de los cuales eran provenientes de la región occidental.
En 1997 hubo 600 mil infectados. Estiman igualmente que además del contacto directo con la Vinchuca, otra forma de transmisión es mediante la transfusión sanguínea y de madre a hijo durante el embarazo.
La lucha contra este mal está a cargo del Programa Nacional de control de Chagas, donde estipulan que desde el 2008 no se registran casos agudos vectoriales, además de observarse una disminución drástica en los departamentos estratificados de mayor riego endémico, que son Cordillera, Paraguarí y Concepción.
Desde fines del 2010 se viene ejecutando un convenio entre el Ministerio de Salud Pública, Senepa y la Organización Internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), para instrumentar un proyecto para luchar contra la enfermedad de Chagas por el período de 3 años.
Esta iniciativa pretende beneficiar a la población del departamento de Boquerón (aproximadamente 50.000 habitantes). Hasta marzo de este año, unas 5.374 personas fueron analizadas, de las cuales 683 resultaron con serología positiva para Chagas. Esto evidencia una prevalencia del 13% para esa región del país.
Hoy por hoy, la transmisión congénita o transplacentaria es la de mayor prevalencia. Según datos otorgados, la frecuencia de transmisión congénita es del 4%, con una seroprevalencia en mujeres embarazadas.
El Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), creado en el año 1957, expuso en esta semana que los trabajos de vigilancia están siendo intensificados, principalmente en el Chaco, donde se registran los mayores índices de infestación por Chagas, como en Cordillera, Paraguarí y otros departamentos.
El pilar principal de lucha contra el Chagas es la prevención, a través de la fumigación de las casas con el fin de acabar con el vector. Si bien el Senepa es el encargado de este trabajo, es importante la colaboración de todos los pobladores para derrotar al flagelo.
Pero, por sobre todo, elevar el nivel de vida de la gente es primordial para erradicar al mal, especialmente en el sector rural y en zonas marginales urbanas.
