(Disponible en Netflix)
Siendo justos, es lógico pensar que los primeros intentos de hacer películas sobre la pandemia de covid-19 sean algo torpes, teniendo en cuenta que a pesar de las apariencias la pandemia aún no termina y como todos nosotros, los artistas aún probablemente están en proceso de asimilar la totalidad de su impacto emocional, mental y cultural.
Uno podría excusar fracasos creativos como La burbuja, la nueva comedia del influyente director y productor Judd Apatow, como casi inevitables, efectos secundarios de una adaptación colectiva del mundo del cine y sus creadores a una nueva realidad. Pero eso no cambia el hecho de que es absolutamente insufrible.
La brubuja es una crónica de la filmación de una superproducción de Hollywood – una aventura con monstruos que parece venir de una realidad alternativa en que la saga Tremors se mantuvo como un éxito en cines, o lo que habría pasado si existiera justicia en el mundo y la película de 2002 El reinado del fuego hubiera engendrado cinco secuelas.
Con la pandemia de covid-19, el elenco de actores encabezado por la actriz Carol Cobb (Karen Gillan) deben aislarse en un hotel en Inglaterra mientras sus productores buscan desesperadamente la forma de completar el rodaje con las restricciones sanitarias.

Los instintos de Apatow – cuyas obras de la década del 2000 como Virgen a los 40 o Ligeramente embarazada marcaron el rumbo para gran parte de la comedia estadounidense a futuro, lanzando o consolidando las carreras de muchos de sus principales exponentes de la década pasada – para alentar a sus actores a improvisar y hallar la comedia en esa improvisación parecen haberse desafilado considerablemente, y sus observaciones sobre la vida en “modo covid” se sienten increíblemente perezosas.
Ambos factores decantan en largas escenas de diálogos aburridos y secuencias que intentan desesperadamente sacar alguna risa de conceptos que se han vuelto tan cotidianos en los últimos años como “hacer cuarentena es aburrido y ligeramente enloquecedor” o “los hisopados son incómodos” sin hacer mucho más que solo mostrar a los actores haciendo cuarentena o haciéndose tests, como si el simple hecho en sí fuera gracioso.
De vez en cuando – muy de vez en cuando – Apatow se digna a hacer algo un poco más creativo, como la secuencia en la que el personaje de Pedro Pascal (uno de los pocos miembros del elenco que se salva de ser totalmente aburrido) debe hacer una segunda cuarentena que lo enloquece al punto de tener una bizarra fantasía sexual con una app de yoga o convertir la pared de su habitación en un mural de Francisco Goya.
El resto del tiempo lo llena con diálogos sin ritmo ni rumbo o escenas de baile, porque había que hallar alguna forma de meter TikTok en el filme pero aparentemente no hacía falta esforzarse por hacer algo divertido con eso.
“Tropic Thunder”, pero mala

Pero La burbuja solo es mitad comentario sobre el modo covid de vivir. La otra mitad es una parodia de lo que conlleva hacer cine que podría ser descrita como “lo mismo que Tropic Thunder hizo hace 14 años, pero cincuenta veces peor”.
Actores complicados, engreídos o lunáticos, directores y productores exasperados, ejecutivos de estudio tiránicos... los mismos chistes que en Tropic Thunder con la diferencia de que Kate McKinnon vía Zoom no tiene el mismo impacto que Tom Cruise en modo psicópata con una calva y una barriga falsas.
También en las escenas de “filmación” Apatow de vez en cuando se las arregla para toparse con situaciones inesperadamente cómicas una o dos veces, aunque sea solo la imagen de David Duchovny besando a un doble cubierto con un traje verde, pero la película nunca falla en alargar los chistes hasta el punto que dejan de ser graciosos y se vuelven irritantes.
Uno no puede presumir de saber qué había en la cabeza de los realizadores al hacer la película, pero la impresión que el producto final da es la de ser el resultado de algo hecho por obligación y no por inspiración. Para la segunda mitad, cuando la película llega a su cuarto o quinto montaje aleatorio de bailes, entre cameos vía Zoom de John Lithgow, John Cena o Beck y su insípido final de “acción”, resulta difícil no lamentar el tiempo perdido.
Los actores y el equipo de producción probablemente la pasaron bien filmando la película, volviendo a al trabajo y a cierto nivel de normalidad en sus vidas después de ese surreal 2020, pero como parodia de la “vida covid” y como sátira del mundo del cine, La burbuja se siente exactamente como hacer esos 10 o 15 días de cuarentena. Irritante, interminable y enloquecedoramente aburrida.
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LA BURBUJA (The Bubble)
Dirigida por Judd Apatow
Escrita por Judd Apatow y Pam Brady
Producida por Judd Apatow
Edición por Dan Schalk y James Thomas
Dirección de fotografía por Ben Smithard
Banda sonora compuesta por Andrew Bird
Elenco: Karen Gillan, Pedro Pascal, David Duchovny, Keegan-Michael Key, Leslie Mann, Iris Apatow, Fred Armisen, Guz Khan, Peter Serafinowicz, Maria Bakalova, Vir Das, Kate McKinnon, Galen Hooper, Rob Delaney, Ross Lee
