“Moratoria revocada”: el arte como espacio para escuchar las infancias interrumpidas

Grupo de ocho personas posando con sonrisas, en un ambiente contemporáneo, con variados atuendos, entre ellos un blazer, camisetas y un vestido azul.
Parte del equipo artístico y técnico de “Moratoria revocada”, la instalación interdisciplinaria concebida por Luis Vera junto con la compositora estadounidense Julie Herndon.Gentileza

“Moratoria revocada”, la instalación performática de Luis Vera y la compositora estadounidense Julie Herndon aborda la maternidad forzada de niñas y adolescentes a través de la fotografía, el sonido, la danza y el videoarte. La propuesta invita al público a abandonar su lugar de espectador y formar parte de una experiencia que busca poner en circulación una realidad que atraviesa al Paraguay y al mundo.

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La obra se presentará este sábado 17 de octubre a las 20:30 y el domingo 18 a las 19:00 en Espacio E (Estrella 977). El acceso será libre y gratuito. Concebida por el fotógrafo y artista visual Luis Vera, con la colaboración de la compositora y artista sonora estadounidense Julie Herndon, la propuesta reúne fotografía, videoarte, mapping, música en vivo, iluminación, danza y performance.

La coreografía está a cargo de Paola Ferraro, mientras que Mica Martínez, Ilse Riveros, Ruth López, Malu y Florencia Amarilla participan en la performance. El equipo incluye además a Juanchi Franco en las proyecciones; Nicolás Domínguez y Elvis Gauto en video; Fran Villalba en el montaje de sonido; Santi Schaerer en iluminación y sonido; Celeste Prieto en el diseño del afiche, y Silvia Sebilla y Mili Rojas en diseño gráfico, entre otros colaboradores.

La producción cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), y el respaldo de la California Polytechnic State University (Cal Poly), el Centro de Documentación y Estudios y el Centro Cultural de España en Asunción.

Mujer de cabello oscuro en atuendo gris ajusta una tela, mientras otra con peinado recogido y falda celeste observa con atención.
Las intérpretes durante uno de los ensayos de la obra, que integra danza, música, fotografía, videoarte e iluminación.

Las infancias detrás de las cifras

Una niña de 15 años, embarazada de siete meses, le contó al fotógrafo y artista visual Luis Vera que le gustaba mirar dibujos animados de princesas. No era una conversación sobre las circunstancias de su embarazo ni sobre la violencia que pudo haber atravesado. Vera la escuchaba hablar de su día a día, de sus gustos y de las pequeñas cosas que forman parte de la vida. Sin embargo, en aquella conversación cotidiana aparecía un contraste difícil de ignorar: seguía siendo una niña, aunque su realidad la hubiera colocado frente a responsabilidades que no le correspondían.

Ese encuentro forma parte del proceso de investigación que Vera desarrolla desde 2018 sobre la maternidad forzada de niñas y adolescentes. Ahora, fragmentos de esas conversaciones, resguardadas para proteger la identidad de sus protagonistas, se integran a “Moratoria revocada”, una obra performática e interdisciplinaria que creó junto con la compositora y artista sonora estadounidense Julie Herndon.

La pieza, subtitulada “25 sueños desgarrados por día”, propone una experiencia en la que confluyen fotografía, videoarte, mapping, iluminación, música en vivo, danza y performance.

Mujer con gafas y pañuelo rojo en fondo, otra con camisa azul manipulando equipo musical en un entorno creativo.
La compositora Julie Herndon y la coreógrafa Paola Ferraro trabajan en la puesta en escena de “Moratoria revocada”.

El título remite a la moratoria social, ese tiempo que una sociedad concede a niñas, niños y jóvenes para jugar, aprender, explorar su identidad y postergar las responsabilidades adultas. Cuando una niña se ve obligada a asumir la maternidad, esa etapa queda interrumpida. La obra toma esa idea como punto de partida para abordar una problemática que los artistas no pretenden resolver desde el escenario, sino poner frente a la sociedad.

“Nosotros planteamos el problema y lo traemos a la superficie, porque siempre estuvo ahí; no planteamos una solución, buscamos que la sociedad y los profesionales se hagan cargo de ello”, explica Vera. Para el artista, se trata de llamar la atención sobre una realidad que requiere respuestas más allá del ámbito cultural.

Un mosquitero roto y una infancia sin resguardo

Uno de los símbolos centrales de la obra es un mosquitero. Su presencia no es casual, pues Vera recuerda que estos objetos aparecen en su memoria visual desde los años ochenta, cuando fotografiaba sobre la ruta 1, cerca de Itá, donde se exhibían en casas que los fabricaban.

Mujer con gafas y abrigo azul habla con énfasis, mientras otra mujer con chal rojo escucha atentamente en ambiente interior.
Julie Herndon y Paola Ferraro durante los preparativos de la instalación performática que aborda la maternidad forzada de niñas y adolescentes.

Con el tiempo, la imagen adquirió nuevas resonancias. En “Moratoria revocada”, el mosquitero remite al resguardo, al descanso y a la protección, pero también puede aparecer roto, convertido en una barrera que atrapa o como una estructura que queda sola, marcada por la ausencia.

La metáfora se extiende a todo el lenguaje visual de la instalación. El dolor no se presenta mediante imágenes explícitas de violencia, sino a través de asociaciones, movimientos, sonidos y elementos cotidianos que adquieren nuevos significados. La elección permite abordar un asunto delicado sin convertir los cuerpos de las niñas en imágenes destinadas a provocar impacto.

Cabe resaltar que Vera viene trabajando sobre problemáticas sociales desde hace décadas. En proyectos anteriores abordó las condiciones de vida de comunidades campesinas e indígenas, la situación de las trabajadoras domésticas y la realidad de los pueblos ayoreos en aislamiento voluntario, entre otros temas. En esta ocasión, su investigación sobre el embarazo infantil comenzó a tomar forma escénica a través del movimiento y las imágenes, hasta convertirse en una propuesta que reúne distintas disciplinas.

Mujer de blusa azul gesticulando mientras otra mujer, con pañuelo rojo y camiseta blanca, escucha en una sala de reuniones.
La colaboración entre Herndon y Ferraro forma parte del proceso de construcción de una obra en la que el sonido y el movimiento dialogan en tiempo real.

El encuentro con Herndon abrió un nueva camino para el proyecto: la posibilidad de incorporar el sonido como una forma de escuchar y hacer presentes las historias.

Escuchar también es una forma de dar testimonio

Vera y Herndon se conocieron en una residencia artística en la Cité Internationale des Arts, en París, entre 2021 y 2022, donde compartían el mismo pabellón de talleres. Herndon recuerda que se acercó al estudio del paraguayo y encontró una exposición fotográfica que incluía música, una combinación que despertó su curiosidad.

“Es raro encontrar a un fotógrafo que piense simultáneamente en el sonido y la música”, recuerda la compositora. A partir de entonces comenzaron a intercambiar ideas sobre sus procesos creativos. Tiempo después, Vera le compartió un borrador del proyecto y ambos iniciaron una conversación que se extendió durante meses, con lecturas, referencias e investigaciones sobre una problemática que reconocieron como global.

Mujer con blusa negra con flores y pantalones claros, junto a hombre con camisa azul y jeans, ambos sonriendo en un ambiente profesional.
El fotógrafo y artista visual Luis Vera y la compositora Julie Herndon visitaron la redacción de ABC para conversar sobre “Moratoria revocada”, una propuesta artística que invita a reflexionar sobre la maternidad forzada en niñas y adolescentes.

En la instalación, Herndon trabaja con sonidos acústicos y electrónicos, texturas sutiles, contrastes y registros de voces. Su interés no consiste solamente en acompañar la danza o ilustrar lo que sucede en escena, sino en crear una atmósfera que permita recibir las historias desde otra dimensión.

“El sonido es una manera de observar y de escuchar; es escuchar a través del sonido”, señala. Durante el proceso, investigó cómo las experiencias traumáticas pueden manifestarse en el cuerpo y de qué manera ciertas sensaciones físicas pueden encontrar una expresión sonora.

Las voces de las niñas ocupan un lugar particular en esa composición. Vera cuenta que, durante sus conversaciones, nunca les preguntó por las circunstancias de sus embarazos. Las escuchó hablar de sus rutinas y preferencias, procurando registrar aspectos de sus vidas que no quedaran reducidos a la experiencia de la maternidad.

Dos mujeres con cabello oscuro manipulan telas blancas en un espacio artístico, concentradas y rodeadas de un ambiente creativo.
Las bailarinas ensayan los movimientos que integran la propuesta performática concebida por Luis Vera, con la colaboración sonora de Julie Herndon.

Para protegerlas, los registros se incorporan de manera fragmentaria y sin revelar sus identidades. Las fotografías exhibidas tampoco corresponden a las mismas niñas cuyas voces se escuchan, una decisión adoptada para evitar su revictimización. Según Vera, el equipo cuenta con autorizaciones legales de sus tutores para el uso de los registros dentro del proyecto.

La compositora entiende su participación como una forma de testimonio. Su trabajo consiste en escuchar, permanecer presente ante esas historias y contribuir a amplificar las voces de las niñas mediante el lenguaje musical.

“Estos problemas no son exclusivos de Paraguay; son globales”, expresa Herndon. La artista considera que reunir distintas perspectivas alrededor de una problemática compartida puede abrir un espacio para la empatía, la reflexión y las preguntas difíciles.

Tres mujeres interactúan con un tejido semitransparente en un ambiente interior, dos visten camisetas claras y una camiseta roja.
El movimiento de las intérpretes es uno de los elementos centrales de “Moratoria revocada”, una obra que propone una experiencia inmersiva para el público.

Un espacio sin espectadores

La experiencia que propone “Moratoria revocada” tampoco responde a la disposición habitual de una obra teatral. No hay una distancia convencional entre escenario y platea: quienes ingresan recorren el lugar y pasan a formar parte de la composición espacial.

Vera concibió Espacio E como un entorno en el que artistas y público compartieran un mismo plano. La decisión tiene una intención conceptual, el de señalar que la problemática no sucede en un lugar ajeno a la sociedad, sino que interpela a quienes conviven con ella. “Es una metáfora del tema: todos somos responsables y estamos metidos en lo mismo”, explica.

La obra se desarrolla en tiempo real. Los movimientos de las intérpretes, la música, las proyecciones y los cambios de intensidad construyen una composición que se transforma a medida que sucede.

Mujer con camiseta roja extiende su brazo hacia una tela blanca, mientras otra mujer de cabello colorido la mira en un taller.
La puesta en escena combina cuerpos, sonidos, imágenes y luces para abordar, desde la metáfora, la interrupción de la infancia que supone la maternidad forzada.

La producción reúne además a un equipo de colaboradores paraguayos en las áreas de video, proyecciones, montaje sonoro, iluminación y diseño. Para Vera, esa dimensión colectiva fue fundamental para concretar una obra construida a lo largo de varios años.

Herndon llegó a Asunción para sumarse a los ensayos presenciales, una instancia que considera decisiva. Aunque conocía el proyecto a través de los materiales audiovisuales que le enviaba Vera, encontrarse en el espacio con las intérpretes y trabajar directamente con la coreógrafa le permitió comprender cómo podían integrarse los distintos elementos.

El arte como vehículo de expresión

La colaboración también plantea preguntas sobre el lugar del arte ante los conflictos de su tiempo. Vera defiende la libertad de cada creador para elegir sus preocupaciones, pero considera que el trabajo artístico puede contribuir a abrir espacios de discusión. “Como artistas no podemos abarcarlo todo, pero elegimos causas que nos conmueven o preocupan”, sostiene. En su caso, prefiere trabajar con problemáticas colectivas y recurrir a lenguajes contemporáneos que permitan acercarlas a espacios donde habitualmente no se debaten.

Ocho personas, mayormente mujeres, en ambiente artístico; sonrisas, bufandas y abrigos en un fondo blanco de tela.
Artistas y colaboradores de “Moratoria revocada” durante los preparativos de la obra, que se presenta este sábado 17 y domingo 18 de octubre en Espacio E, con acceso libre y gratuito.

Herndon coincide en que el arte puede contribuir a poner determinados asuntos en el centro de la conversación pública, sin pretender reemplazar el trabajo de quienes los investigan o buscan soluciones. “Como artistas tenemos opiniones personales, pero no pretendemos imponer diagnósticos culturales absolutos. Sin embargo, al sumarnos a un proyecto como este, elegimos orientar la atención y la energía hacia un tema que merece ser escuchado”, señala. Para la compositora, se trata de generar una reflexión colectiva que conecte lo local con lo global.

Esa apertura también forma parte de la invitación que ambos hacen al público. La propuesta se puede experimentar desde distintos lugares: a través de la fotografía, el movimiento, la música, las luces y las proyecciones, pero también desde las preguntas que surgen al encontrarse con la problemática que atraviesa la obra.

Consultada sobre cómo animaría a la gente a vivir esta experiencia, Herndon responde: “Yo diría que no será como cualquier cosa a la que han ido antes y que deberían venir con una mente abierta y un corazón abierto para experimentar algo único”.