El recorrido comenzará en Miami (17 de enero, Doral Piano Studio), continuará por San Francisco (24 de enero, Presidio Chapel) y Nueva York (27 de enero, Brooklyn Music School).
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En febrero, la gira llegará a Londres (3 y 4 de febrero, St. James’s Church Paddington y St. Dunstan in the West), Dublín (6 de febrero, St. Patrick’s Cathedral), Roma (15 de febrero, St. Paul’s Within the Walls), Palencia (20 de febrero, Fundación Díaz-Caneja), Barcelona (21 de febrero, Museo Europeo de Arte Moderno) y Utrecht (26 de febrero, Instituto Cervantes).
La propuesta artística se articula en torno a dos programas: “Contrasts – European & South American Sounds”, un diálogo entre música europea y sudamericana con especial énfasis en el repertorio paraguayo (incluyendo obras para piano a cuatro manos junto al pianista argentino David Lonardi), y “Paraguayan Music”, un concierto íntegramente dedicado al patrimonio pianístico del Paraguay.
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Plenitud en el desarrollo artístico
A las puertas de esta gira, Chiara atraviesa un momento que define como de madurez y, al mismo tiempo, de apertura. “Siento que es una etapa donde todo lo vivido empieza a ordenarse”, explicó, refiriéndose a los años de estudio, los escenarios recorridos, los viajes y las búsquedas constantes.
Artísticamente, se reconoce sólida y segura de lo que quiere expresar sobre el escenario, mientras que en el plano personal destaca, por sobre todo, la gratitud. “No lo vivo como un pico de mi carrera, sino como un proceso continuo, muy vivo, en constante movimiento”, expresó, subrayando que su vínculo con la música sigue siendo vital.
Gran parte de ese recorrido ha estado marcado por una labor sostenida de difusión de la música paraguaya en el exterior, un rol que asume con plena consciencia. “Siento una gran responsabilidad al llevar este repertorio fuera del país, pero no como una carga, sino como un privilegio”, afirmó. Cada vez que interpreta música paraguaya en escenarios internacionales, sabe que para muchos oyentes ese es el primer contacto no solo con un lenguaje musical, sino con Paraguay mismo. Por eso, señaló, no se trata de representar una identidad de manera rígida, sino de compartir “un universo sonoro profundo, diverso y muy rico”, siempre desde el respeto y la honestidad artística.
A través de sus conciertos, Chiara busca ampliar la mirada que el público internacional tiene sobre la música del Paraguay. Le interesa que se descubra una voz propia, refinada y sensible, que va más allá de los géneros más conocidos. “No es solo folclore en el sentido más difundido, como la polca o la guarania”, explicó, sino también una tradición pianística sólida, con compositores y compositoras de gran nivel. A través de esa música, aseguró, se puede comprender la historia del país, su nostalgia, su fuerza y también su modernidad. “Es una identidad muy potente, y eso se escucha; por eso conecta tanto con el público extranjero”.
Uno de los ejes centrales de la gira es el estreno de nuevas obras, un espacio que ocupa un lugar fundamental en su propuesta artística. Para Chiara, el riesgo es inseparable del arte. “El arte sin riesgo se vuelve cómodo, y lo cómodo no siempre es honesto”, reflexionó. Estrenar obras, explicó, es una forma de mantener la música viva, de evitar la repetición de fórmulas y de propiciar encuentros auténticos con el público. “Me interesa mucho ese momento en que el oyente escucha algo por primera vez, sin referencias ni prejuicios. Ahí se genera una conexión muy íntima”.
Esa conexión se confirma, muchas veces, después del concierto. Chiara contó que uno de los momentos que más la conmueven es cuando alguien se le acerca para pedirle una partitura o le escribe luego para tocar o enseñar una obra que acaba de descubrir. “Ahí siento que la música llegó y que puede trascender fronteras”, aseguró. “No soy solo yo la que tiene que tocar esta música; tiene que poder circular. Cuando eso pasa, realmente exploto de emoción”.
Compromiso con la identidad y la historia
En algunas ciudades, la gira presentará un programa íntegramente dedicado a la música paraguaya. La decisión responde tanto a su propio compromiso como al interés genuino de instituciones y programadores. “En varios casos fueron ellos mismos quienes me pidieron un recital completamente paraguayo”, explicó, destacando que esa curiosidad real la enorgullece profundamente. Al mismo tiempo, dejó en claro que no concibe la música paraguaya como algo que deba tocarse de forma aislada. Por eso, señaló, programas como Contrasts permiten que ese repertorio conviva naturalmente con el gran canon europeo.
“No hay ninguna contradicción en tocar en un mismo concierto a Juan Carlos Moreno González, Carlos Lara Bareiro, Chopin o Beethoven”, afirmó. Para ella, todas esas músicas pertenecen al mismo escenario y exigen el mismo nivel de rigor artístico. Los programas exclusivamente paraguayos permiten profundizar y contextualizar; los mixtos, integrar, dialogar y romper compartimientos estancos. Ambos enfoques, sostuvo, se complementan y reafirman el valor propio de la música paraguaya.
Más allá del presente, Chiara entiende cada concierto como un acto de memoria y preservación cultural. Muchas de las obras que interpreta no forman parte de los circuitos habituales, y llevarlas a escenarios internacionales es, para ella, una forma de darles continuidad. “La música vive cuando se toca, cuando se escucha, cuando se enseña y cuando circula. Si no, se pierde”.
La pasión como motor
Después de tantos escenarios recorridos, la motivación sigue intacta. Cada concierto es distinto, cada sala y cada piano plantean un nuevo desafío. “Eso no se gasta nunca, es siempre como una primera vez”, aseguró. El escenario, para ella, sigue siendo un lugar de verdad absoluta, donde todo se vuelve humano y honesto, un espacio imprescindible para su forma de estar en el mundo.
Pensando en las nuevas generaciones de músicos paraguayos, Chiara deja un mensaje claro: confiar en la identidad propia y en el trabajo constante. “El mundo está interesado en voces auténticas, no en copias”, expresó, sin ocultar que se trata de un camino largo y exigente. Los sueños, dijo, se cumplen con perseverancia, esfuerzo y convicción. “No hay límites, salvo los que uno mismo se impone”.
La gira 2026 es, en ese sentido, una invitación abierta a escuchar sin prejuicios y con curiosidad. “La música no tiene fronteras”, recordó. Llevar la música paraguaya a estos escenarios internacionales es, para Chiara D’Odorico, una forma de tender puentes y de afirmar, desde el piano, que la cultura del Paraguay tiene una voz fuerte, valiosa y plenamente contemporánea.
