“El juicio de los 7 de Chicago”

Partiendo de una historia muy relevante para el presente, en especial en los Estados Unidos, el guionista Aaron Sorkin entrega un atrapante drama jurídico con algunos decepcionantes tropiezos.

https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/abccolor/2EIUFGPWTZAGXMMWKP7HQZP3P4.jpg
Netflix

(Disponible en Netflix)

El guionista Aaron Sorkin es una figura bastante polarizante en los círculos cinéfilos, un escritor de innegable talento para diálogos afilados y entretenidos, y para la exploración profunda de personajes complejos y cautivadores. Sus guiones han producido dos de las mejores películas de la década pasada – Red social y Moneyball –, sin mencionar su influyente trabajo televisivo en series como The West Wing o The Newsroom.

Pero Sorkin, con todas sus fortalezas, tiene también debilidades entre las que destaca una crónica falta de sutileza o elegancia a la hora de contar sus historias cuando estas tienen que tener un Mensaje, con mayúsculas.

Hay una ingenuidad y una visión demasiado simplista, desde un punto de vista privilegiado como el de un hombre blanco adinerado, que muchas veces permea sus historias cuando estas tienen una temática política o social, y si en el pasado el filtro de directores como David Fincher o Bennett Miller ha servido para pulir los peores instintos de Sorkin de sus películas, en El juicio de los 7 de Chicago Sorkin nos llega sin filtro, y si bien el guionista devenido a director entrega un más que correcto drama legal, tropieza en momentos clave que hacen que el filme carezca del impacto que podría haber tenido.

PUBLICIDAD

La historia se centra en el juicio de un grupo de activistas opositores a la Guerra de Vietnam y dirigentes de izquierda que fueron acusados de incitar los disturbios que tuvieron lugar en torno a la convención del Partido Demócrata en agosto de 1968. Buscando convertirlos en ejemplos, el departamento de Justicia del nuevo presidente Richard Nixon los acusa de crímenes federales.

Sacha Baron Cohen como Abbie Hoffman y Jeremy Strong como Jerry Rubin.

Sorkin juega con la estructura de su película de formas muy interesantes, como suele ser su predilección. Con confianza y gracia se mueve entre distintas líneas de tiempo, antes, durante y después de los disturbios de agosto del ’68, para pintar un cuadro completo de los personajes en el centro de este drama legal.

Aunque el grueso del filme trascurre dentro de la corte, secuencias como el momento en que se hace recuento del primero de los enfrentamientos entre manifestantes y policías es un momento especialmente emocionante y vertiginoso gracias a un ingenioso uso de la edición que logra que las líneas de tiempo se fundan entre sí; es una secuencia que claramente muestra que Sorkin aprendió algo de su colaboración con Danny Boyle en Steve Jobs, película de la que también presta el ágil y energético uso de imágenes reales de archivo en escenas que asemejan a documentales sobrecargados de electricidad.

PUBLICIDAD

Eventualmente, la película se va acomodando en el molde de un drama judicial más tradicional, pero mantiene el nivel de interés en gran parte gracias a un trabajo estelar de gran parte de su elenco, en especial Sacha Baron Cohen como el líder anarquista Abbie Hoffman, Mark Rylance como el abogado William Kunstler, Jeremy Strong como el activista Jerry Rubin, Yahya Abdul-Mateen II como el líder afroamericano Bobby Seale o el inmortal Frank Langella como el juez Julius Hoffman.

La película tiene una gran relevancia cultural y político-social teniendo en cuenta los recientes acontecimientos en Estados Unidos, que en los últimos meses se han visto envueltos en convulsiones sociales que han derivado en disturbios muy similares al que dispara los acontecimientos del filme, con elementos similares de violencia policial y censura a la disidencia, y Sorkin es muy efectivo a la hora de trazar paralelismos entre el pasado del filme y el presente real que hacen que uno se estremezca.

Sin embargo, ese optimismo algo ingenuo de Sorkin, su predilección por historias en los que los males políticos tienen cara, nombre y apellido y son fáciles de derrotar moralmente con héroes del pensamiento armados con firmeza y decoro, traicionan al filme y pintan los problemas en el centro de la historia – discriminación política, ideológica y racial; el uso del sistema judicial como un arma para aplastar la disidencia – como una cuestión de blanco y negro, de héroes y villanos, en vez del problema sistémico e infinitamente complicado que en realidad constituyen.

Además, la tendencia del realizador de insertarse en sus personajes y usarlos de plataforma para gritar sus ideas con toda la sutileza de un megáfono en la cara del espectador se vuelve algo irritante a medida que la película va avanzando y sus intrusiones se hacen cada vez más obvias, por muy acertadas que sean esas ideas.

Eddie Redmayne como Tom Hayden.

El filme termina con una escena que se siente como una parodia del tipo de drama inspirador y hambriento de óscares que la película trata de ser, una secuencia que sinceramente parece sacada de un borrador obsoleto del guión del filme, un momento que busca ser un sobrecogedor momento de catarsis emocional que no se justifica porque pone abruptamente el foco en Vietnam cuando la película, durante sus dos horas previas, solo tenía que ver de forma tangencial con ese conflicto; la película no era sobre Vietnam, hasta que en los últimos minutos Sorkin decide que sí lo es.

El juicio de los 7 de Chicago no es una mala película, ni por aproximación, pero sí es un frustrante ejemplo de potencial desperdiciado. A Aaron Sorkin claramente le falta tener un colaborador con una voz propia que sepa filtrar su trabajo, pulirlo y hacerlo brillar.

---------------------------------------------------------------------

EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO (The Trial of the Chicago 7)

Dirigida por Aaron Sorkin

Escrita por Aaron Sorkin

Producida por Stuart M. Besser, Matt Jackson, Marc Platt y Tyler Thompson

Edición por Alan Baumgarten

Dirección de fotografía por Phedon Papamichael

Banda sonora compuesta por Daniel Pemberton

Elenco: Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Mark Rylance, Jeremy Strong, Yahya Abdul-Mateen III, Joseph Gordon-Levitt, Frank Langella, John Carroll Lynch, Michael Keaton, Alex Sharp, Noah Robbins, Daniel Flaherty, Ben Shenkman, Kelvin Harrison Jr., Caitlin FitzGerald

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD