“Los nuevos mutantes”

Aunque el cambio de perspectiva del cine de superhéroes que propone esta película es intrigante, este intento del director Josh Boone de plantar un thriller psicológico en el universo de los X-Men se queda corto.

Charlie Heaton, Anya Taylor-Joy, Blu Hunt, Henry Zaga y Maisie Williams en "Los nuevos mutantes".
Charlie Heaton, Anya Taylor-Joy, Blu Hunt, Henry Zaga y Maisie Williams en "Los nuevos mutantes".20th Century Fox

Los nuevos mutantes, basada en los cómics del mismo nombre ambientados en el universo de las historietas de los X-Men, fue anunciada en 2015 y se filmó en 2017, y desde el final de su rodaje la película se vio atrapada en un limbo de post-producción con constantes cambios, rodajes adicionales y reediciones debido a que claramente el director Josh Boone y el estudio Fox no terminaban de ponerse de acuerdo sobre exactamente qué querían que sea el filme.

Lo que aparentemente Boone – apuntalado por el éxito de su muy buen romance adolescente Bajo la misma estrella – quería era un drama juvenil con elementos de suspenso y terror psicológico, pero Fox tuvo la idea de convertir el filme en una película de terror más directo – según reportes, debido al éxito de It –, y esas idas y venidas que sin duda tuvieron lugar en la sala de edición y en reuniones con ejecutivos se notan en el producto final: un filme que, a pesar del enorme potencial de su premisa y el excelente elenco juvenil en su centro, no puede más que hacer todo a medias porque evidentemente había demasiados capitanes tratando de dirigir el barco hacia puertos distintos.

El filme comienza con un confuso incidente en que la adolescente Dani (Blu Hunt) pierde a su padre y acaba en un siniestro hospital dirigido por la doctora Reyes (Alice Braga), quien le asegura que Dani es una mutante, y que deben descubrir cuáles son sus poderes para ayudarla a controlarlos. Pero pronto Dani y los demás jóvenes pacientes del instituto – la metamorfa Rahne (Maisie Williams), la hechicera Ilyana (Anya Taylor-Joy), Sam (Charlie Heaton), un joven capaz de moverse a altas velocidades; y Roberto (Henry Zaga), un adolescente brasileño capaz de aumentar la temperatura de su cuerpo a niveles imposibles – comienzan a sospechar que la doctora que los tiene encerrados en ese hospital tiene propósitos más oscuros.

Hay bastante qué halagar al filme, desde la idea de base de explorar facetas nueva del universo cinematográfico de los X-Men – como la relación entre la existencia de los mutantes y la religión, a lo que el filme amaga con Rahne – como la intención de explorar géneros de cine distintos a los que las películas de superhéroes están acostumbrados; terror psicológico con superhéroes es una sinopsis enormemente atractiva, como los es “drama adolescente en el universo Marvel”, en particular en manos de un realizador como Boone que ha probado ser muy efectivo a la hora de contar ese tipo de historias.

Pero el filme fue trágicamente masacrado en la sala de edición.

Normalmente soy un partidario de la idea de que los filmes que están por debajo de los 100 minutos de duración son el ideal, pero si hay una película que rogaba por un poco más de tiempo es Los nuevos mutantes.

En poco más de 90 minutos, la película se ve obligada a desarrollar a cinco personajes principales con sus respectivos antecedentes, el misterio central del hospital y las verdaderas intenciones de la doctora Reyes, y dejar espacio para secuencias de terror y acción – sin mencionar las infaltables referencias a las otras películas de ese universo ya difunto de películas de X-Men – , y la película colapsa bajo el peso de todo el contenido que debe cargar en sus escuetos noventa y tantos minutos de metraje.

Por ejemplo, una secuencia hacia el principio del filme va desde la presentación de Dani al resto de los chicos, a un tour del hospital, a un enfrentamiento entre Dani e Ilyana, y a un intento de suicidio, todo en un espacio de poco más de cinco minutos; todo se siente abrumadoramente apresurado, y es dolorosamente obvio que hay una versión mejor de esta película que se quedó en el piso de la sala de edición.

Religión, sexualidad, abusos físicos y mentales, culpa... la película tiene un montón de temas que amaga con explorar a través del filtro de ciencia ficción del universo X-Men, pero nunca tiene la oportunidad de tocar nada a un nivel más allá de lo superficial porque simplemente no tiene tiempo, porque hay que hay que hacer referencias a Deadpool y meter el obligatorio espectáculo de efectos especiales para el clímax del filme.

Aún con todo eso, Boone se las arregla para sacar alguna que otra secuencia con drama y humanidad genuinos, como la mayoría de las escenas que comparten Dani y Rahne, y hay al menos una secuencia que involucra a Roberto y una piscina que lograr generar verdadero terror. Y hace por lo general un buen trabajo, con mención especial para Maisie Williams y Anya Taylor-Joy que toman los personajes más caricaturescos de la película y los hacen sentir dolorosamente creíbles.

Más que sentirse como una irritante pérdida de tiempo, Los nuevos mutantes se siente como una amarga decepción, un filme con enorme potencial que fue estrangulado en su cuna.

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LOS NUEVOS MUTANTES (The New Mutants)

Dirigida por Josh Boone

Escrita por Josh Boone y Knate Lee

Producida por Simon Kinberg, Karen Rosenfelt y Lauren Shuler Donner

Edición por Andrew Buckland, Matthew Rundell y Robb Sullivan

Dirección de fotografía por Peter Deming

Banda sonora compuesta por Mark Snow

Elenco: Blu Hunt, Maisie Williams, Anya Taylor-Joy, Charlie Heaton, Henry Zaga, Alice Braga, Adam Beach, Happy Anderson

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