“La guerra del mañana”

Una premisa ingeniosa que funge como una efectiva alegoría del cambio climático y una serie de impresionantes secuencias de acción a gran escala se desperdician en personajes poco interesantes y una historia que se sale de los rieles en su recta final.

Chris Pratt protagoniza "La guerra del mañana".
Chris Pratt protagoniza "La guerra del mañana".Amazon Studios

(Disponible en Amazon Prime Video)

El arranque de La guerra del mañana es pura potencia, capturando de forma muy efectiva el miedo constante y muy real de una humanidad que enfrenta la realidad cada vez más ineludible de vivir en un mundo bajo una cuenta regresiva.

En 2022, con todo el mundo mirando, la final del Mundial de fútbol de Catar es interrumpida por un destello en medio del campo de juego. De la luz emergen jóvenes soldados que afirman ser de 30 años en el futuro, y avisan que en el 2052 la humanidad se encuentra peleando y perdiendo una guerra contra invasores extraterrestres.

La situación es tan desesperada que los combatientes del futuro se ven obligados a reclutar a gente del pasado, primero militares y luego civiles, para reforzar sus números.

La película se toma el tiempo de explorar cómo la humanidad procesa la noticia. Un año después del anuncio, la moral de todo el planeta está por los suelos. De los pelotones de soldados o civiles enviados al futuro, apenas un puñado vuelve con vida.

En la sala de clases del protagonista Dan Forester (Chris Pratt), un exmilitar y científico devenido en profesor de secundaria, los alumnos se cuestionan cuál es el punto de estudiar cuando es un hecho casi seguro que la humanidad está solo a un par de décadas de su extinción, una escena que hace un eco trágico de conversaciones que uno puede encontrar en Twitter por parte de jóvenes que saben que están heredando un planeta devastado por los errores de sus predecesores que están causando cambios irreversibles en el clima.

Luego, cuando el filme deja de lado la metáfora para centrarse en la historia en sí, sigue siendo una efectiva pieza de ciencia ficción de suspenso, con mucha atención al detalle en las mecánicas del viaje en el tiempo y una gran sensación de tensión en la previa del primer encuentro con los alienígenas, luego de que Dan es reclutado y enviado al futuro a pelear.

Y una vez en el futuro la acción es apropiadamente apocalíptica y enorme en escala, dejando que el director de fotografía Larry Fong (habitual colaborador de Zack Snyder) se luzca con espectaculares composiciones mientras la acción pasa por sitios como una Miami en llamas y un asombroso asedio a una megaplataforma marina por parte de hordas de los imparables alienígenas, cuyo diseño y animación vende de forma muy creíble la amenaza de esos pálidos, veloces, blindados e impredecibles depredadores.

Pero todas esas virtudes de lo que hasta la secuencia de Miami se constituía como un gran filme de ciencia ficción se ven anuladas cuando la película tiene que intentar hacer que sus protagonistas sean lo suficientemente interesantes, en lo que falla estrepitosamente.

A pesar de los esfuerzos de Pratt e Yvonne Strahovski, que hacen un trabajo sólido, la relación entre Dan y su hija Muri, a quien Dan encuentra en el futuro como una de las comandantes de las fuerzas de la humanidad, es de lo más genérico imaginable, una versión más del mismo drama de divorcios y separaciones que parece ser un componente obligatorio del 80% de las películas de “cine desastre” que salen de Hollywood.

Pero lo peor llega en la recta final, cuando la película pasa de un punto que se sentía como el momento ideal para terminar la historia, pero el filme se las arregla para sacar como 40 minutos más de conflictos forzados y un clímax sin nada del esplendor visual de las anteriores secuencias de acción.

Realmente parece que el único propósito de alargar la película así era traer de vuelta el subtexto del cambio climático, convertirlo en texto explícito para aquellos que no hayan captado el mensaje a la primera, y darle algo más de tiempo en pantalla al gran J.K. Simmons como el padre de Dan.

Y no es que más J.K. Simmons y reforzar el mensaje del cambio climático no sean metas admirables, pero la forma en que la película pierde los frenos hacia el final es inexcusable.

Al final, La guerra del mañana llega a los créditos como un frustrante desperdicio de potencial.

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<b>LA GUERRA DEL MAÑANA (</b><i><b>The Tomorrow War</b></i><b>)</b>

Dirigida por Chris McKay

Escrita por Zach Deal

Producida por Jules Daly, David Ellison, Dana Goldberg y Don Granger

Edición por Roger Barton y Garret Elkins

Dirección de fotografía por Larry Fong

Banda sonora compuesta por Lorne Balfe

Elenco: Chris Pratt, Yvonne Strahovski, J.K. Simmons, Sam Richardson, Edwin Hodge, Betty Gilpin, Ryan Kiera Armstrong, Jasmine Matthews, Keith Powers, Mary Lynn Rajskub, Mike Mitchell, Seth Scenall