“Los intrusos”

Lo que comienza como un thriller de suspenso genérico sobre ladrones asaltando una casa acaba convirtiéndose en algo mucho más retorcido, en un filme que tiene serios problemas pero es memorablemente oscuro y perturbador.

Maisie Williams en "Los intrusos".
Maisie Williams en "Los intrusos".RLJE Films

(Disponible en cines)

Los primeros veintitantos minutos de Los intrusos se desenvuelven como la típica película de invasión domiciliaria, pero desde el punto de vista de los ladrones, cuando un trío de delincuentes de poca monta – Nathan (Ian Kenny), Gaz (Jake Curran) y Terry (Andrew Ellis) - irrumpen en el lujoso domicilio de un anciano médico y su esposa, en busca de lo que presumen es un montón de dinero guardado en una caja fuerte. A ellos se suma, a regañadientes, Mary (Maisie Williams), la novia de Nathan.

Pero al verse incapaces de forzar la caja fuerte, el amenazante Gaz convence a Nathan de esperar a que los dueños de la casa (Sylvester McCoy y Rita Tushingham) regresen para obligarlos a darles el código para abrir la bóveda.

Y es con la llegada de los dos dueños de casa que la película comienza a tomar un desvío que si bien no es del todo inesperado, resulta inolvidablemente siniestro y tétrico.

Las conversaciones en línea sobre esta película la comparan comunmente con No respires de Fede Álvarez, una película con la que ciertamente comparte una premisa similar de ladrones que ingresan a una casa y acaban encontrándose con un terrible mal, pero No respires es un thriller bastante común y corriente más allá de ciertos momentos de muy mal gusto.

No, un punto de comparación de comparación más preciso para Los intrusos es Los huéspedes de M. Night Shyamalan, porque como aquél filme esta película de Julius Berg utiliza una fachada de afabilidad con algo clara y perturbadoramente malicioso bajo la superficie – eso sin mencionar que ambas películas hacen un retrato de enfermedades mentales que podría considerarse bastante problemático - para generar tensión.

Durante la primera parte, el filme hace un trabajo sutil y muy efectivo a inundar al espectador con un montón de microseñales que hacen que uno identifique rápidamente que algo anda muy, muy mal en la situación, y que nuestros ladrones protagonistas dejaron de tener el control de la situación en el momento exacto en que el doctor Huggins y su esposa cruzaron el umbral de la puerta de entrada de la casa.

El tono semi didáctico y paternalista con que el doctor Huggins habla con personas que le amenazan con tortura y muerte, como si no fueran más que niños mal portados; la forma extrañamente infantil que la señora Huggins tiene de expresarse, la reticencia fanática que tienen ambos de abrir la caja fuerte, la forma en que la película por momentos parece convertirse en una versión perversa del cuento de Hansel y Gretel... son momentos de brillante incomodidad que Berg alarga de forma angustiante, con enorme efectividad, mientras Mary (con un muy buen trabajo de Maisie Williams) se va hundiendo en la desesperación al tomar conciencia de la terrible situación en la que se encuentra.

Y el filme insinúa un interesante subtexto de una juventud atrapada en un mundo que generaciones anteriores dieron forma a su beneficio a expensas de sus descendientes que se siente muy vívida en la actitud de resentimiento de los ladrones con sus adineradas “víctimas”, o la relación amo-sirviente que en cierta forma ata a Terry y su familia con los Huggins, sin mencionar el escalofriante giro final que toma la película.

La película va perdiendo un poco de impulso hacia el final, cuando la realidad de lo que ocurre va siendo revelada y la originalidad de ese tono de alarma surrealista y ambigua del filme se va evaporando, y uno de los personajes en particular comienza a ser menos atemorizante y más irritante - y el hecho de que la película trascurre en los ‘90 en vez de la actualidad parece poco más que una excusa para que sea creíble que los protagonistas no tienen teléfonos celulares, a menos que haya algún comentario social en eso que solo el público británico pueda percibir.

Pero la película no se prolonga lo suficiente para que la tensión se transforme en aburrimiento.

Por momentos irritante y potencialmente insensible, pero indudablemente memorable y llena de suspenso, Los intrusos es uno de esos filmes que es fácil odiar pero que probablemente hallará defensores en aquellos que tengan mayor tolerancia para un tipo de cine de suspenso bien agrio y oscuro.

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LOS INTRUSOS (The Owners)

Dirigida por Julius Berg

Escrita por Julius Berg y Mathieu Gompel (basada en una novela gráfica de Yves H. y Hermann Huppen)

Producida por Alain de la Mata y Christopher Granier-Deferre

Edición por Marc Boucrot

Dirección de fotografía por David Ungaro

Banda sonora compuesta por Paul Frazer y Vincent Welch

Elenco: Maisie Williams, Sylvester McCoy, Rita Tushingham, Andrew Ellis, Jake Curran, Ian Kenny, Stacha Hicks

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