Es uno de los postres de elaboración casera más tradicionales de España. Podríamos decir que en cada casa su preparación es diferente ya que cada uno le da su toque personal. El secreto de su éxito es su sencillez y la facilidad de utilizar ingredientes presentes en nuestras despensas en cualquier momento del año.
Cómo se hace
Este postre dulce de textura blanda se prepara con harina cocida con leche y azúcar hasta que espesa y tiene la consistencia de una masa.
Esta masa se corta en porciones que luego se pasan por huevo y harina, y se fríen. Suele servirse habitualmente como un postre, espolvoreada con azúcar y canela en polvo.
Cuando es servida en restaurantes, puede estar acompañada de una mousse, crema chantillí, salsa de frutillas, frambuesas o moras, crema de vainilla, salsa de chocolate o caramelo líquido.
Debido a que sigue siendo tradicional elaborar la leche frita de forma casera y artesanal, existen muchas variantes tanto en la receta como en la forma de preparación y la presentación final.
Todas ellas tienen en común la cocción de la leche con azúcar, canela en rama y, opcionalmente, cáscara de limón o de naranja.

En un bol se mezclan azúcar, harina y huevos, incorporando luego la leche templada para mezclar bien y cocer a fuego suave. Se obtiene así una masa espesa que se dispone en una fuente para que quede con un espesor de 1 a 2 cm, y se deja enfriar para luego cortarla en porciones alargadas, cuadradas, rectangulares o romboidales.
Estas porciones se rebozan en harina y huevo batido y se fríen en aceite caliente. Se sirven como postre, templadas o frías, espolvoreadas con azúcar y canela, y se pueden bañar también con una salsa de caramelo.
La masa puede ser de otro sabor, como es el chocolate, añadiendo una o dos cucharadas de cacao en polvo a la mezcla de la harina. Otras recetas reemplazan la harina por almidón o harina de maíz para hacerla apta para celiacos.
Este postre debe ser consumido en el día o al día siguiente, porque si lo dejamos en la heladera, en dos o tres días puede arruinarse debido a que lleva mucha humedad y el huevo hace que sea un postre delicado de conservar.
