El alcalde de Belfast, John Finucane, consideró en Twitter que el de este año sería “el festival del orgullo más grande, más ambicioso y más apasionante visto hasta el presente, con el mensaje claro de #RightsNow (derechos ya)”.
En julio, los diputados británicos del Parlamento de Westminster, en Londres, mostraron su voluntad de avanzar hacia la aprobación de estas uniones con el voto de enmiendas a favor del matrimonio igualitario en Irlanda del Norte, así como a favor del aborto.
21 de octubre, fecha clave
En circunstancias normales, sería el parlamento norirlandés el encargado de legislar sobre estas cuestiones. Sin embargo, la región no tiene ejecutivo local desde enero de 2017, por lo que es Londres quien se ocupa entre tanto de su administración. Estos votos, no obstante, no tendrán efecto si no se forma un gobierno local el próximo 21 de octubre. Patrick Corrigan, director de Amnistía Internacional (AI) , calificó el cambio político de “gran paso hacia adelante para los derechos humanos” .
Para Sean O Neill, presidente de la Marcha del Orgullo de Belfast, la lucha continúa. “Este año, la Marcha del Orgullo de Belfast tendrá por objetivo poner el foco sobre los derechos que aún son negados a nuestra comunidad: derecho a la sanidad para las personas trans, derecho de reconocimiento de género, derechos de fertilidad, de reproducción, matrimonio igualitario” , declaró. En 2018, 55.000 personas participaron en el evento. Este año, los organizadores esperan aún más asistencia.
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Presión sobre Londres
Una serie de eventos ocurridos en los últimos meses han decantado la balanza a favor del cambio, forzando a los diputados de Westminster a actuar. Según las encuestas, la población norirlandesa apoya la legalizacion del aborto y del matrimonio entre personas del mismo sexo. El juicio a una madre por supuestamente comprar en Internet pastillas abortivas para su hija de 15 años tuvo una gran resonancia mediática.
Sin embargo, el evento definitivo fue la muerte el pasado abril de la periodista y activista lesbiana Lyra Mckee en Londonderry, en la frontera irlandesa, víctima de balas perdidas del grupo disidente Nuevo IRA en enfrentamientos con la policía. Aunque aparentemente su muerte no estuvo ligada a su militantismo, la joven de 29 años se ha convertido desde entonces en un icono de la lucha por el matrimonio gay.
La presión creciente sobre los diputados londinenses después de que la compañera de Mckee, Sara Cannning, interpelara directamente a la entonces primera ministra Theresa May, han pesado para que Westminster se decida a actuar. Si la ley entra en vigor en octubre, los primeros matrimonios podrían empezar a oficializarse en enero de 2020.