Gobierno yemení y separatistas enfundan espadas ante presión saudí

SANÁ. El acuerdo para el reparto del poder firmado hoy en Riad entre el Gobierno yemení reconocido internacionalmente y los separatistas sureños deja atrás el “golpe de Estado” del pasado agosto y pone un punto y aparte en sus tensas relaciones, gracias en buena parte a la presión ejercida por Arabia Saudí.

El príncipe Mohammed bin Salman de Arabia Saudí (i) y el presidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi, este martes en Riad.
El príncipe Mohammed bin Salman de Arabia Saudí (i) y el presidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi, este martes en Riad.BANDAR AL-JALOUD

Negociado en las ciudades saudíes de Yeda y Riad en las pasadas semanas, el pacto estipula la creación de un nuevo Ejecutivo con 24 carteras repartidas a partes iguales entre los secesionistas, liderados por el Consejo Transicional Sureño (CST), y el Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi.

Arabia Saudí, que interviene militarmente en el Yemen desde 2015 contra los rebeldes hutíes -que se levantaron en armas en 2014 y conquistaron amplias áreas del norte y oeste del país, expulsando al Ejecutivo de la capital-, medió entre la Administración de Hadi y los separatistas, apoyados a su vez por Emiratos Árabes Unidos (EAU).

EAU también forma parte de la alianza militar encabezada por Riad que lucha a favor de Hadi, por lo que cuando los secesionistas tomaron el pasado agosto el control de las instituciones en Adén, sede provisional del Gobierno yemení, nacieron problemas entre los dos principales socios de la coalición.

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Adén ha servido de base al Ejecutivo reconocido internacionalmente, aunque Hadi está exiliado en Riad y la mayor parte de los ministros residen fuera del Yemen por motivos de seguridad, por lo que los separatistas se han echo fuertes en esta importante urbe costera del mar Rojo.

A pesar de que los secesionistas también son contrarios al movimiento de Abdelmalek al Huti, han aprovechado el conflicto entre este y el bando gubernamental para revivir sus reivindicaciones históricas, esto es, la independencia del sur del país, anexionado por el norte hace unas tres décadas.

Las victorias de los separatistas contra los hutíes en el sur animaron sus aspiraciones secesionistas, ahora pospuestas con el acuerdo de Riad hasta que finalice el conflicto a nivel nacional.

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El analista político Fares al Beel cree que ambas partes se comprometerán con los artículos del pacto gracias a la influencia que ejerce Arabia Saudí sobre ellos.

“Las dos partes se dan cuenta de que no son nada sin el apoyo de Arabia Saudí y que ninguna puede conseguir lo que quiere sin la ayuda del reino”, consideró el experto residente en El Cairo en declaraciones a Efe.

Riad también ha conseguido imponerse sobre su socio emiratí, que recientemente ha retirado sus fuerzas de Adén y otras localidades del sur del Yemen y pasado el relevo a las tropas saudíes, que tenían menos presencia en las zonas meridionales.

Sin embargo, gracias al pacto sellado hoy, Abu Dabi mantendrá su influencia en el sur del Yemen pese a la retirada, pues ahora sus aliados separatista formarán parte del Gobierno reconocido internacionalmente.

Desde EAU ven con recelo las relaciones de Hadi con el principal partido islamista del Yemen, Islah, vinculado al movimiento regional de los Hermanos Musulmanes, que Abu Dabi combate abiertamente en todo Oriente Medio.

La semana pasada, el viceministro emiratí de Exteriores, Anwar Gargash, calificó de “desarrollo positivo” el retorno de Arabia Saudí a las posiciones en el sur del Yemen.

“El mando saudí de las fuerzas de la coalición en Adén es un desarrollo positivo en favor de la estabilidad, la unificación de prioridades y la movilización de esfuerzos”, sentenció, al mostrarse convencido de que los “logros” emiratíes en la zona quedan ahora en “buenas manos”.

En analista consultado por Efe también ve el traspaso del control de EAU a Arabia Saudí incluso antes de la firma del acuerdo como una señal de que Riad está “decidido” a implementar el acuerdo y quiere a Hadi y a los separatistas luchando hombro con hombro contra los hutíes.

Desde el reino ven claro que, si los puntos del pacto se aplican, los grandes “perdedores” son los rebeldes, que estaban satisfechos por los enfrentamientos entre el bando gubernamental y el sureño.

Pero el éxito del pacto de Riad no está garantizado, debido a la difícil situación sobre el terreno, con un conflicto dentro del conflicto y sus múltiples actores.

El reconocido periodista hutí Bandar al Hitar consideró en su cuenta de Twitter que el acuerdo no será fácil de implementar, puesto que muchas de sus cláusulas se prestan a “interpretaciones contradictorias”.

“En los próximos meses no habrá ninguna estabilidad política y las cosas podrían evolucionar hasta traer la guerra de vuelta”, concluyó.

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