A su paso por Paraguay, el Paraná nutre a dos centrales hidroeléctricas: la de Itaipú, compartida con Brasil, y la de Yacyretá, con Argentina.
Ambas notaron la bajante, pero las dos dan por garantizado el suministro energético para los próximos meses.
El encargado gerente de la División de Hidrología de la Superintendencia de Operación de Itaipú Binacional, Giovanni Gomes, explica que comenzaron a percibir la sequía hace un año, con lluvias muy por debajo del promedio.
“Más o menos finales de agosto y septiembre, que sería el periodo de transición a la etapa húmeda, es cuando nosotros tenemos la expectativa de que tengamos una señal de aumento de lluvia y que eso se traduzca en aumento de caudales en el río, pero hasta ahora, por lo que nos están pasando los pronósticos de lo que estamos viendo, todavía va a continuar esta condición de sequía para los tres meses próximos, por lo menos, para esta región”, alerta Gomes.
Tranquilidad
A pesar del descenso del caudal del Paraná, el encargado de la superintendencia de Operación de la margen paraguaya, Hugo Zárate, garantiza que en la central están “tranquilos” en cuanto a la producción de energía, gracias, en parte, al caudal regulado que llega a través del resto de represas con las que cuenta el Paraná río arriba.
“Hasta fin de año está previsto que (la producción) sea inferior a los otros años, pero está asegurado”, apunta el ingeniero.
Unos kilómetros más abajo, en la central de Yacyretá, el ingeniero Leopoldo Melo, jefe técnico de la margen paraguaya, puso cifras al fenómeno.
“Lo normal hoy es que deberíamos estar en un caudal entre 13.000 y 14.000 metros cúbicos por segundo (...). En agosto deberíamos tener superior a 13.000 metros cúbicos por segundo, pero estamos entre 8.000 y 9.000 metros cúbicos y seguimos en ese caudal. Es inferior a lo normal”, ilustra Melo. En cualquier caso, coincide, “no hay un pronóstico muy alentador”.