Las protestas se dirigieron a la plaza Tahrir, el epicentro de las multitudinarias protestas de octubre de 2019, para exigir al actual Gobierno la implementación de reformas políticas, sociales y económicas, y juzgar a los responsables de las muertes de los manifestantes en las marchas del año pasado.
Los manifestantes alzaron pancartas de reconocidos activistas que murieron por la represión policial en las protestas del pasado 1 de octubre y que aumentó durante los meses siguientes, especialmente en Bagdad y otras ciudades del sur del país a partir del 25 de ese mismo mes. Asimismo, pidieron a las autoridades iraquíes llevar ante la Justicia a las fuerzas de seguridad acusadas de estar vinculadas en la muerte de los manifestantes, que el Gobierno cifra en 560.
Estas protestas, que empezaron para pedir una mejora de los servicios básicos y el fin de la corrupción endémica en el país, se tornaron en unas protestas antigubernamentales que contaron con el respaldo de la máxima autoridad religiosa chiíen el país, el ayatolá Ali al Sistani, y que provocaron la caída del ex primer ministro Abdelmahdi.