Destacó del festejo la casta de los toros de Caparica, especialmente segundo y tercero, recibiendo el cuarto un excesivo indulto. Se registró lleno en los tendidos.
El regreso de los toros a Fábrica María, en el municipio de Otzolotepec, gozó del buen encierro que envió la propiedad de la ganadería de Caparica para esta tradicional corrida que se celebra hace 60 años.
Los toros, justos de presentación salvo el que abrió plaza, el más descastado de la tarde por otro lado, fueron bravos, especialmente el que saltó al ruedo en segundo lugar.
De nombre Güero y de hechuras cómodas pero bella estampa y amplia caja, ofreció una seria pelea a Sergio Flores, al que superó.
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Flores, tras mandar aplicarle una breve vara, comprobó su casta al tomar la muleta. El de Caparica lo hacía con bravura pero nobleza.
A pesar de ello, lo mejor que pudo realizar con la mano derecha el torero fue una primera tanda despegada para ya en la segunda olvidarse de la profundidad encelada que ofrecía el toro al embestir. Labor de adorno sin mando.
Con la izquierda tuvo el de luces muchas precauciones ante la casta del toro para, ya algo más confiado, dejar pases sueltos aprovechando la calidad del animal al final de la faena. Mató al tercer intento.
La puerta grande la logró Flores, con el que cerró festejo gracias a un indulto exagerado que recibió protestas de parte de los aficionados. El toro sin ser un descastado no pasaba de noblote.
Faena algo más acoplada que con su anterior rival pero desarrollada con alivio y apoyada en el codo, con una ejecución rígida que arrojaba al toro más que llevarlo con la muleta. La algarabia de los presentes y la complicidad interpretativa del torero provocaron el indulto.
Acompañó José Mauricio a Flores en volandas gracias a obtener una oreja por toro. Tarde gris de José Mauricio que, con él descastado primero, realizó una fea faena persiguiendo con la muleta al Caparica por el ruedo.
Un gran par de Gustavo Campos inventándose la salida gracias a una ejecución de pausa y mando fue lo mejor en este parte plaza.
El tercero de la tarde fue otro gran toro por casta y clase. Mauricio acertó en torear de verónicas y medias verónicas ceñidas y lentas.
La faena de muleta de nuevo, como con el anterior, despegada y recuperando mucho terreno entre pase y pase. Muy expuesto por momentos por la mala colocación tuvo el mérito de ofrecer una labor al natural con algo de pausa.
Buena estocada recibiendo al segundo intento. El toro se fue entre aplausos en el arrastre.
La fiesta volvió a Fábrica María y convocó a aficionados venidos de la capital mexicana. Se irán con la satisfacción de haber disfrutado de una tarde de casta.
