“El martes, 26 de abril llega a Moscú el secretario general de la ONU, António Guterres, para negociaciones con el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov. Será también recibido por el presidente ruso, Vladímir Putin”, dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, a la prensa local.
Esta semana Guterres remitió sendas cartas a Putin y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a quienes pidió que lo recibieran en sus respectivas capitales.
Según explicó Naciones Unidas, el secretario general les propuso abordar los "pasos urgentes para llevar la paz a Ucrania".
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El veto del que dispone Rusia en el Consejo de Seguridad ha impedido que la ONU haya podido ejercer un papel de mediador entre los bandos en conflicto.
Hace unos días Guterres solicitó a Rusia y Ucrania que declarasen a partir del jueves cuatro días de "tregua de Pascua", propuesta que Kiev aceptó, pero Moscú rechazó.

Tras anunciar la toma de la ciudad portuaria de Mariúpol (mar de Azov), Putin únicamente ordenó a su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, que cancelase el asalto a la acería de Avostal, donde se encontrarían atrincherados unos dos mil combatientes y un millar de civiles.
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Putin argumentó que dicha operación podría costar demasiadas vidas humanas en las filas del bando ruso.
Ucrania sí apoyó la iniciativa para declarar una "pausa humanitaria" y ayudar así a evacuar a los civiles de las zonas más castigadas por los combates.
Mientras, las milicias prorrusas del Donbás dudaron de su efectividad y acusaron a Kiev de incumplir las treguas anteriores durante los ocho años del conflicto en la región.
En conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, Putin defendió que Moscú abre a diario corredores humanitarios para evacuar a la población civil.
