Español Paco Ureña por encima de toros descastados en Aguascalientes (México)

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Borja Ilián Aguascalientes (México), 29 abr (EFE).- La octava corrida de la Feria de San Marcos en la ciudad mexicana de Aguascalientes finalizó con una vuelta al ruedo del español Paco Ureña mientras los mexicanos Arturo Saldivar y Juan Pedro Llaguno tampoco cortaron orejas.

Los toros de Xajay fueron desiguales de presentación pero parejos en falta de casta. Se registró media entrada.

Una tarde sin orejas ya es noticia en la Feria de San Marcos. Lo cierto es que el encierro del hierro de Xajay, extremadamente descastado, no puso fácil el lucimiento de los matadores.

Esto no fue excusa para Paco Ureña que enfrentó sus dos toros, tuvo el peor lote en conjunto de la corrida, con seriedad y compromiso.

Al primero que rebrincaba en todo momento lo recibió con medias verónicas muy verticales. Con la muleta la labor la realizó Ureña en un palmo de terreno a pesar de la mansedumbre del animal. La causa de tanto mando fue una faena pase a pase citando al pitón contrario.

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El español siempre volvía a cruzarse sin, en ningún momento, aprovechar el pobre viaje del Xajay.

Por el pitón izquierdo el burel embestía con algo de más emoción y Ureña logró ejecutar con paciencia un pase profundo. Mato de una estocada en el sitio y tras despedir al toro con pitos los aficionados obligaron a Paco a saludar al tercio.

Tan manso como el primero fue el cuarto de la tarde. Pero en este caso no había asomo de embestida por ningún pitón y cada recorrido del animal iba acompañado de derrotes sin tampoco un exceso de peligro. Tragó y mandó de nuevo Ureña.

Al descastado lo metió en la muleta a base de citar de frente y cruzado. Tuvo más interés la labor de adoctrinamiento que la tanda ya con el toro sometido, algo aliviada para los registros habituales del murciano. De nuevo dejó un pase de mérito con la mano izquierda. Tras unas bernardinas mató otra vez de manera canónica.

Los presentes pidieron con unanimidad la oreja pero el palco otras veces laxo fue esta vez rígido, sin duda con motivos para ello. Paco Ureña dio una respetuosa vuelta al ruedo.

Para el olvido la tarde de Arturo Saldivar a pesar de tener los dos Xajay más potables. Muy despegado con el primero que le superó y al que en la suerte de matar primero hizo agua y luego le ensartó cerca de la pata trasera. La bronca le cayó al mexicano por agarrar el descabello sin haber estoqueado.

Con su segundo, por la mala colocación, o se veía atropellado o echaba carreritas para ver si llegaba a tiempo de aprovechar el viaje del toro. Optó por perseguirlo por el ruedo para realizar circulares y adornos. No levanta cabeza Saldivar.

El joven Juan Pedro Llaguno estuvo voluntarioso con sus dos rivales.

Al primero, un toro con algo de casta, lo citó quieto pero muy despegado y por esto y la falta de bravura del animal la faena se diluyó. Con el tercero de la tarde, como antes Saldivar, agarró el descabello con un leve pinchazo que se quedó tieso en el lomo del astado y como su predecesor en el turno de lidia dio un feo recital de descabellos que con razón no gustaron al público.

Al que cerró plaza no pudo hacerle nada pues era un manso parado que además pronto desarrollo instinto y cada pase era una ruleta rusa.

Mala tarde de toros que solo el magisterio de Ureña mantuvo viva.