"Hemos venido por Túnez, por nuestro futuro, un futuro que respeta el Estado de Derecho, respeta las instituciones y a los ciudadanos", defendió en declaraciones a Efe Lamia Khmiri, secretaria general de Tounes Al Irada, uno de los partidos que forman la coalición opositora contra la política de Said, que gobierna con poderes plenos desde el pasado 25 de julio.
"Abajo el golpe de Estado", "Vete" o "Libertad" fueron los cánticos repetidos entre los manifestantes, la mayoría adheridos a las formaciones convocantes, entre ellas el islamista Ennahda, y algún participante individual que rehusaba pronunciarse en cámara por "miedo".
Muchos de los participantes reconocieron haber votado a Said en las presidenciales de 2019 pero hoy temen la deriva personalista de su política después de que el pasado julio cesara al Gobierno, suspendiera el Parlamento y se arrogara plenos poderes.
Said justificó esta decisión, con amplio respaldo popular entonces, para "rectificar" la transición que puso fin en 2011 a dos décadas de dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, y ha convocado un referendo constitucional para el próximo 25 de julio y una elecciones legislativas para el 17 de diciembre.
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Pero su pretensión de eliminar los partidos políticos o su política por decreto -con la que en febrero disolvió el Consejo Superior de la Magistratura (CSM); en marzo, el Parlamento; y en abril modificó la composición de la instancia electoral- está generando desconfianza entre sectores de la población.
A finales de abril, el histórico líder de izquierdas Ahmed Néjib Chebbi presentó un frente político opositor que defiende la actual Constitución de 2014 -suspendida el pasado septiembre- y comicios presidenciales, además de legislativos.
Said convocó un diálogo nacional solo con cuatro organizaciones estatales, entre ellas el poderoso sindicato UGTT que respalda el movimiento del 25 de julio pero ha rechazado participar por la ausencia de partidos opositores.
La popularidad de Said sigue cayendo, según encuestas locales, al tiempo que aumenta la preocupación entre los ciudadanos por la hoja de ruta política, las libertades conquistadas en el país y, sobre todo, la situación económica por el alto desempleo y el alza de precios.
