Los negociadores del Gobierno legítimo achacaron en un comunicado la suspensión de estas conversaciones, que se han venido desarrollando desde hace dos semanas en Amán, a la inamovilidad en la postura del movimiento chií insurgente.
Este, aseguraron, "insistió en abrir carreteras secundarias de tierra, con lo que no se logra el objetivo de levantar el bloqueo" de la ciudad de Taiz, capital del estado homónimo cercada por los hutíes desde 2015, con lo que constituye desde entonces uno de los puntos calientes de la guerra que inició un año antes.
Los representantes gubernamentales denunciaron que los rebeldes pretenden imponer la apertura de estas vías secundarias como un hecho consumado, pero que no fue lo pactado en el acuerdo que, bajo el auspicio de la ONU, permitió el inicio de una tregua de dos meses a principios de abril.
Este cese de hostilidades, que logró una reducción considerable de las muertes de civiles y el desbloqueo de los puertos bajo control de los hutíes y del aeropuerto internacional de Saná, también en su poder, fue prorrogado por otros dos meses el pasado 2 de junio pese al incumplimiento en lo referente a los asedios rebeldes en Taiz y otras provincias.
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El enviado de la ONU para el Yeman, Hans Grundberg, aseguró al anunciar dicha prórroga que la reapertura de carreteras por los insurgentes era uno de los principales pasos necesarios "para que la tregua alcance su máximo potencial".
El pasado domingo Grundberg presentó una nueva propuesta a las partes en la mesa de negociaciones en Jordania para la reapertura gradual de cinco de estas vías en Taiz y otras provincias "para aliviar el sufrimiento de los civiles y permitir el suministro de bienes".
Esta propuesta, que no parece haber sido aceptada por los hutíes, "representa el mínimo de las demandas" de los habitantes de Taiz, cuya capital es la tercera ciudad más poblada del país, dijo la delegación negociadora del Gobierno.
