"Estoy con paz en el corazón", dice obispo nicaragüense retenido por Policía

Managua, 6 ago (EFE).- El obispo nicaragüense Rolando Álvarez, acusado por la Policía Nacional de intentar "organizar grupos violentos" supuestamente "con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales", dijo este sábado que se encuentra con fuerza interior y con paz en el corazón.

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"Aquí estamos reunidos y retenidos, y estamos siempre con la fuerza interior y la paz en el corazón y la alegría que el resucitado nos da, la alegría de aquel que nos dice: ánimo, soy yo, no tengan miedo", afirmó el jerarca al ofrecer una misa telemática desde el Palacio Episcopal en el departamento de Matagalpa (norte), donde se encuentra recluido desde el jueves pasado.

Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa, se encuentra retenido en el Palacio Episcopal, que está sitiado por fuerzas especiales policiales, que no lo dejan salir junto a seis sacerdotes y seis laicos.

La Policía, que dirige Francisco Díaz, consuegro del presidente Daniel Ortega, acusó anoche a "las altas autoridades de la Iglesia católica" en la provincia de Matagalpa, "encabezada" por el obispo Álvarez, "quienes prevaliéndose de su condición de líderes religiosos, utilizando medios de comunicación y redes sociales, están intentando organizar grupos violentos".

Según la Policía, el alto jerarca estaría "incitando" a esos "grupos violentos" a "ejecutar actos de odio en contra de la población, provocando un ambiente de zozobra y desorden, alterando la paz y la armonía en la comunidad, con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales".

La Policía dijo que "ha iniciado un proceso de investigación, con la finalidad de determinar la responsabilidad penal de las personas involucradas en la comisión de estos actos delictivos, de los cuales se ha informado al Ministerio Público y al Poder Judicial", y que "las personas investigadas -que no mencionó- se mantendrán en sus casas".

OBISPO: AL ODIO SE LE RESPONDE CON AMOR

El obispo Álvarez, para quien formalmente se encuentra en "casa por cárcel", dijo desconocer de qué lo investigan y que la Policía será la que haga "sus propias conjeturas".

"Recuerden amadísimos hermanos: el miedo paraliza, la desesperanza auto sepulta, y el odio es la muerte del corazón. Al odio se le responde con el amor, a la desesperanza con la esperanza viva, y al miedo con la fortaleza y la valentía que nos da el Cristo glorioso y resucitado, el Cristo de la iglesia", resaltó.

Asimismo, el religioso agradeció la solidaridad que le ha expresado el Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam), y las conferencias episcopales de Honduras y Costa Rica, así como la audiencia que sigue sus homilías y mensajes a través de la plataforma digital de la diócesis de Matagalpa.

El jueves, el obispo Álvarez pidió a la Policía que lo dejen oficiar la misa con sus feligreses dentro de una parroquia, en medio de roces del Ejecutivo con la Iglesia católica.

Entonces el jerarca salió del Palacio Episcopal, se puso de rodillas en la acera y elevó sus manos hacia el cielo, y recibió de un colaborador a Jesús Sacramentado y con el Santísimo se acercó a los oficiales, que se retiraron, según la transmisión que hizo la diócesis de Matagalpa en redes sociales.

El religioso acusó a la Policía de no permitir la libre circulación, la libertad de movimiento, la libertad de expresión y la libertad religiosa, además de crear zozobra y agitar los "ánimos y la fe tan sencilla de nuestro pueblo fiel".

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años.

El presidente Ortega ha tildado de "terroristas" a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país desde abril de 2018.

Nicaragua vive una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones de noviembre pasado en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.

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