El del Líbano es un Estado multiconfesional. Según la Constitución, el jefe del Estado debe ser cristiano maronita, mientras que el primer ministro debe ser musulmán suní y el del Parlamento, un musulmán chií. Entre chiitas y sunnitas (son ramas del Islam) existen diferencias doctrinales y políticas.
El fragamentado Parlamento del Líbano celebrabrá esta semana una sesión para elegir al nuevo presidente del país, un mes antes de que terminé el mandato del actual jefe del Estado, Michel Aoun, pero sin ningún candidato a la vista con los apoyos necesarios.
El presidente de la Cámara, Nabih Berri, convocó la votación para el jueves 29 de septiembre.
Para que uno de los candidatos sea electo para el puesto, que debe ocuparlo un cristiano maronita según el sistema sectario establecido en el Líbano, tiene que lograr los dos tercios de los apoyos en una primera votación, secreta, o la mayoría absoluta en una segunda ronda.
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Primer ministro, en espera
Según la Constitución del Líbano, el presidente debe ser elegido entre uno y dos meses antes del final del término de su predecesor, que en el caso de Aoun vence el próximo 31 de octubre, o diez días después de su marcha si el Parlamento no ha convocado antes una sesión específica para votar.
Sin embargo, el fantasma del bloqueo político, que ya afecta a la formación de Gobierno, pendiente desde que en junio el primer ministro saliente, Najib Mikati, recibió el encargo de volver a elegir un nuevo Gabinete, también se cierne sobre la elección del nuevo jefe del Estado.
Hasta ahora los partidos políticos no han revelado ningún nombre ni llegado a ningún acuerdo que le de la mayoría a algún candidato, aunque han sonado varios nombres para el puesto.
¿Una mujer?
La actual embajadora del Líbano en Jordania, Tracy Chamoun, cercana al actual presidente, anunció su candidatura a finales de agosto, y la escritora y activista May Rihani afirma tener el apoyo de la diáspora libanesa y algunos grupos políticos.
También han circulado, entre otros, los nombres de dos candidatos habituales para el puesto: el líder del movimiento cristiano Marada, Sleiman Frajiye, aliado del grupo político y armado chií Hizbulá y del presidente sirio, Bachar al Asad; y el actual jefe del Ejército, el general Joseph Aoun, cercano a Estados Unidos.
En la anterior elección de presidente, en 2014, tras el mandato de Michel Suleiman, se produjo de periodo de vacancia presidencial de dos años debido a la incapacidad del Parlamento para ponerse de acuerdo en un nombre.
En 2016, Aoun fue nombrado con el apoyo de suníes y cristianos tras 46 sesiones de votación.
