"Esperamos que Irak, el Gobierno de la región del Kurdistán y la comunidad internacional tomen medidas para evitar que Irán continúe con estos ataques contra nosotros y los civiles en el Kurdistán iraquí", dijo a EFE el representante del PDKI para el Parlamento Europeo, Loghman H. Ahmedi.
Desde el pasado 28 de septiembre, las bases y campamentos del PDKI y otros partidos opositores a la República Islámica que operan en el norte de Irak han sido atacadas hasta tres veces, causando la muerte de 18 personas -entre ellas una mujer embarazada y su hijo- y heridas a otras 78.
Se trata de la mayor operación militar iraní en territorio iraquí en más de una década, y ha sido calificada por la ONU de "intolerable".
El régimen de los ayatolás acusa a los partidos opositores y separatistas kurdoiraníes de organizar las protestas que sacuden Irán desde la muerte el 16 de septiembre de la joven kurda Masha Amini, asesinada por la policía de la moral en Teherán, y justifica sus ataques como operaciones contra grupos "terroristas".
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"Irán intenta desacreditar nuestro partido al hacer estas afirmaciones y legitimar su propia violencia brutal contra los civiles en Kurdistán", señaló Ahmedi, que añadió que "nunca en la historia" del PDKI "ha habido ninguna acción que pueda interpretarse como alguna forma de terrorismo".
El representante aseguró que su partido solo ha realizado acciones militares "en defensa propia" y consideró importante no recurrir a la violencia y las manifestaciones contra el régimen se realicen "de manera pacífica".
"Sin embargo, al igual que en el pasado, siempre estaremos listos para defendernos a nosotros mismos y a nuestro pueblo de la brutal agresión militar del régimen", aseveró.
El PDKI y otros grupos kurdoiraníes han sido claves para la organización de las manifestaciones en Irán, en las que ahora, sobre todo los jóvenes, piden el fin de la República Islámica fundada por el ayatolá Ruholá Jomeiní en 1979.
Las protestas están siendo duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad y se han saldado con hasta el momento 342 muertos y más de 15.000 detenidos. Además, seis personas acusadas de diversos delitos por participar en las manifestaciones han sido condenadas a muerte.
Esto ha desatado una oleada de condenas internacionales y ha puesto una vez más en el punto de mira al Gobierno iraní, al que los partidos kurdos acusan de perpetrar acciones militares contra sus objetivos justificando que son operaciones contra el terrorismo para desviar la atención de las protestas.
"La República Islámica intenta arrastrar a Kurdistán a una guerra para cambiar el enfoque de la revolución en curso, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que esto suceda", aseveró el representante del PDKI.
