Turquía formó parte del grupo de países del Consejo de Europa que en mayo de 2011 firmaron el Convenio sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, más conocido como "Convenio de Estambul", y fue el primer país en ratificarlo en el Parlamento en 2012.
Sin embargo, en 2020, el presidente turco, el islamista conservador Recep Tayyip Erdogan, anunció su intención de abandonar el tratado, en lo que se interpretaba como un guiño al electorado ultraconservador, que denunciaba el convenio como contrario al concepto tradicional de la familia.
El Gobierno turco explicó que el convenio "había sido secuestrado por un grupo que intenta normalizar la homosexualidad", en referencia a activistas que reivindicaban el tratado difundiendo el bulo de que también prevé medidas de protección a homosexuales y transsexuales.
En marzo de 2021, un decreto presidencial dio a Turquía de baja en el Convenio, una decisión que numerosos grupos opositores recurrieron en los tribunales al asegurar que solo el Parlamento podría tomar esa decisión, por haberse ratificado el tratado en ese hemiciclo.
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Sin embargo, la sentencia del Danistay hoy señala que el decreto presidencial es suficiente para la retirada de Turquía del convenio.
Erdogan promete que la baja del convenio no influirá en la lucha contra la violencia machista y quiere endurecer las leyes, con agravantes específicos para amenazas y agresiones contra la esposa o exesposa.
