La modificación de la ley electoral, aprobada por unanimidad durante una sesión el viernes, llega cuando resta un mes para los comicios generales programados el 23 de julio y en medio de una nueva campaña contra la oposición al primer ministro Hun Sen.
El propio mandatario camboyano, en el poder desde hace más de tres décadas, ordenó la semana pasada al Legislativo, ocupado solo por miembros de su partido, revisar las leyes para impedir que cualquiera que no vote en los próximos comicios no pueda presentarse en el futuro a las votaciones.
"Las personas que deseen presentarse a las elecciones deben participar en eventos electorales antes de su mandato. La enmienda impone multas y castiga a las personas que interrumpan y obstruyan el proceso de registro de votantes, así como la elección", apuntó en las redes sociales el viceprimer ministro y ministro del Interior, Sar Kheng, tras la aprobación de la reforma.
Esta medida parece estar encaminada en acallar a la oposición política, cuyos principales líderes se encuentran en el exilio tras la campaña de acoso que concluyó en 2017 con la ilegalización del opositor Partido para el Rescate Nacional de Camboya (CNRP).
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"El cambio de la ley electoral semanas antes de las elecciones muestra que Camboya es una dictadura que juega a la democracia y que los derechos civiles y la libertad política han sido totalmente restringidos por el primer ministro Hun Sen y su gobierno", denunció hoy en Twitter Phil Robertson, subdirector en Asia de Human Rights Watch.
El pasado mayo, además, la Comisión Electoral descalificó de los próximos comicios al partido Candlelight Party, heredero del CNRP, por un trámite burocrático que no completó a tiempo.
La descalificación del Candlelight Party (Partido de la Luz de las Velas), que ha sido criticada por la Unión Europea, Australia, entre otros, significa que el partido de Hun Sen concurrirá prácticamente sin oposición en los comicios del 23 de julio.
En 2018, Hun Sen revalidó su mandato en las urnas y logró que su partido se hiciera con los 125 escaños que conforman el Parlamento, con lo que Camboya se convirtió de facto en una nación de partido único.
Hun Sen, de 71 años, ocupa el cargo de primer ministro desde hace 38 años, lo que lo convierte en uno de los mandatarios que más tiempo lleva en el poder de forma ininterrumpida en el mundo.
