En un comunicado conjunto difundido este sábado, los dos países -gobernados ambos por juntas militares- señalaron que tomaron su decisión tras "un examen profundo del funcionamiento" de esta organización, creada hace nueve años, y subrayaron que la fuerza "no consiguió alcanza sus objetivos".
Níger y Burkina Faso formaban parte del G5 Sahel junto a Mauritania, Chad y Malí, este último país -también gobernado por una junta militar- se retiró de la fuerza en mayo de 2022.
"Los dos Estados piensan que el G5 Sahel no puede servir a intereses extranjeros en detrimento de los de los pueblos del Sahel y menos aún aceptar el dictado de cualquier potencia en nombre de una asociación equivocada e infantilizante que niega el derecho a la soberanía de nuestros pueblos y nuestros Estados", se lee en el comunicado.
Ambos países criticaron que el G5 no fue operativo en el terreno por falta de medios financieros para alcanzar sus objetivos, se lee en la nota.
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Los dos países dicen estar convencidos de la "necesidad de un compromiso solidario de nuestros Estados en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad transfronteriza" con el objetivo de "conseguir una paz duradera en el Sahel".
Níger y Burkina Faso prometen en el comunicado "mantener su dinámica de cooperación" en el marco de la Alianza de los Estados del Sahel (creada con Mali) para hacer del Sahel "un espacio de soberanía asumida para la reconquista de nuestros territorios y la restauración de la paz y de seguridad, garante de un desarrollo compartido por los pueblos del Sahel".
Con la retirada de Níger, Burkina Faso y Malí, el G5 deja, de facto de existir, ya que Mauritania y Chad no están fuertemente afectados por el terrorismo como los otros países.
